La vereda Alto Morichal es hoy el epicentro de una tragedia que enluta al departamento del Meta, tras confirmarse el homicidio de tres mujeres de una misma familia. Las víctimas, identificadas como Pracedis Calderón Andrade, de 68 años, y sus hijas Arelys y Bersy Monje Calderón, de 27 y 37 años, fueron halladas sin vida dentro de su vivienda con múltiples heridas de arma blanca.
El principal sospechoso del crimen es la expareja sentimental de una de ellas, quien habría actuado en un arrebato de violencia tras una reunión social.
El detonante de la masacre se produjo luego de una cena en la casa de un vecino, a la que asistieron Bersy Monje y un acompañante. Según el reporte oficial, cuando Muñoz se disponía a llevar a la mujer a su residencia en motocicleta, fueron interceptados en el camino por el antiguo compañero sentimental de Bersy. Al observar a la mujer acompañada, el agresor inició un ataque frenético con un machete, dejando a Muñoz gravemente herido antes de que este lograra escapar para buscar auxilio.
Mientras el herido era trasladado de urgencia al hospital de La Macarena por un vecino que lo auxilió en una finca cercana, el victimario se dirigió hacia la vivienda donde residían las mujeres. En ese lugar, y aprovechando la vulnerabilidad de la zona rural, habría acabado con la vida de las hermanas Monje y de su madre, la señora Pracedis Calderón. El ensañamiento contra la familia ha generado una profunda conmoción entre los habitantes de la vereda, quienes no daban crédito a la sevicia del ataque.
El horror fue descubierto horas después por el propio sobreviviente. Tras recibir atención médica, regresó al domicilio de Bersy en compañía de un conocido para verificar el estado de la mujer, encontrándose con la dantesca escena de los tres cadáveres. Las autoridades fueron alertadas de inmediato, desplazando una unidad de criminalística para realizar el levantamiento de los cuerpos e iniciar las investigaciones de rigor que confirman el uso de armas cortopunzantes en el múltiple crimen.
Este hecho ha sido catalogado preliminarmente por organizaciones sociales como un feminicidio vinculado a un crimen de odio y celotipia. La Policía Nacional ha recolectado el testimonio clave del hombre agredido, el cual señala directamente a la expareja de Bersy como el autor material de la masacre. El sobreviviente continúa bajo observación médica, mientras que su relato se ha convertido en la pieza fundamental para reconstruir la cronología de este ataque que diezmó a una familia entera en cuestión de minutos.







