V Puesta en escena de la Red Colsafa. FOTO: suministrada
En Valledupar, la identidad no es una pieza de museo que se contempla en silencio; es un latido que se siente en las sienes y se baila con los pies descalzos sobre la tierra fértil. Desde la Red Colsafa, nuestro voluntariado como Vigías del Patrimonio ante el Ministerio de las Culturas es el de ser guardianas de un fuego sagrado que no se extingue. Somos una corriente de sororidad que une a exalumnas, egresadas y exdocentes del Colegio Sagrada Familia de Valledupar en un abrazo que desafía el tiempo, la distancia y la ausencia.
Bajo el lema “Obras son amores”, hemos edificado una estructura inspirada en la tríada mística que emana de la canción “Dios no me deja” del maestro Leandro Díaz: el arte como herramienta de liberación, el respeto como suelo firme y el amor como combustible inquebrantable que imprimimos en cada pincelada y en cada paso de danza.
Este 2026, nuestra quinta puesta en escena en el Desfile de Piloneras del Festival de la Leyenda Vallenata trasciende lo festivo para ser un rito de plenitud. Setenta mujeres en escena evocarán la potencia bíblica del “setenta veces siete”; cifra del perdón infinito y la plenitud del alma. Son setenta “diosas coronadas” vestidas de rojo vivo —color de la pasión y la sangre que nos une— rindiendo tributo a la memoria.
Dedicamos cada giro a la inolvidable Mary Saurith Ribón de Ortega (Promoción 1965), quien hoy baila en un plano de luz, y celebramos la fuerza de quienes, como nuestra egresada Sandra Ibeth Fragozo Suárez (Promoción 1984), se integraron desde 2022 a la Red por el anhelo puro de bailar y la necesidad vital de habitar un espacio que trascienda el aula y conecte con el centro del espíritu.
Nuestra labor es integral y estética. Venimos de cerrar un 2025 vibrante con la quinta versión de EmPoderArte: “Mundos próximos en femenino”. En esta edición, tuve el honor de ser la curadora, reuniendo un colectivo poderoso de artistas emergentes y consagradas, tanto locales como regionales. En esta muestra, donde también expuse mi obra, el talento de creadoras como Elsa Palmera, Shirley Cabañas, Norelys Jiménez, María Ríos y Marianne Sagbini se fundió en un océano de creatividad que aún resuena en la Casa de Encuentros de Cecilia Villazón.
Esa huella habita la ciudad y nace desde nuestra propia raíz. Todo comenzó con el mural “ADN de los años maravillosos” en el coliseo de nuestra alma mater, la semilla fundacional que hace siete años dio origen a la Red Colsafa. Desde allí, nos extendimos hasta la mística del Callejón de la Purrututú, donde ciframos esfuerzos de tejeduría en la Galería del Amor-Amor ubicada en el ala norte. Allí, mediante una “acupuntura macondiana”, hemos sanado y revitalizado el espacio urbano, convirtiendo el olvido en una galería a cielo abierto que late con nuestra historia.
Somos mujeres tejiendo comunidad, recordando que el verdadero tesoro de una tierra es su gente unida. ¡Porque en esta Red de afectos, cada obra es un acto de amor, cada puntada es un puente hacia el otro y cada paso de pilón es un tributo eterno a la memoria y a la vida que nos mantiene vibrando en una sola alma!
Por: Yarime Lobo Baute







