En una entrevista con Caracol Radio, la senadora electa y exdiputada del Cesar, Claudia Margarita Zuleta, criticó las fallas de planeación que, en sus palabras, han impedido que entre en funcionamiento el Centro Cultural de la Música Vallenata.
La congresista aseguró que el proyecto se ha convertido en “un elefante blanco de los que más le duelen a este departamento”, pidiendo a la Contraloría General de la República entregar respuestas sobre la auditoría de estos recursos públicos.
La edificación comenzó a construirse en el año 2021, durante el segundo gobierno departamental de Luis Alberto Monsalvo. Zuleta recordó que desde sus días en la Asamblea del Cesar advirtió la impertinencia de destinar $140.000 millones de pesos de las regalías a una obra de infraestructura en plena pandemia, un momento en el que los hospitales locales enfrentaban crisis financieras severas. Cinco años después, la inversión ya superó los 200.000 millones de pesos y las fallas de origen siguen pasando factura.
Recomendado: Para que el Centro Cultural tenga energía se debe construir una nueva subestación
De acuerdo con la senadora, el contrato se firmó utilizando unos diseños del 2016 que estaban desactualizados. En lugar de realizar un ajuste formal, la Gobernación aceptó una actualización donada por profesionales que no tenían responsabilidad jurídica ni contractual con la administración.
Esto abrió la puerta para que el contratista propusiera cambios sustanciales sobre la marcha. Se modificó el techo diseñado originalmente, lo que obligó a cambiar el sistema de aires acondicionados y la cimentación. Además, el edificio pasó de tener dos sótanos a solo uno.
“La gobernación de manera irresponsable fue avalando todo eso”, afirmó Zuleta al explicar que estas alteraciones incrementaron drásticamente las necesidades eléctricas del lugar, superando la capacidad de abastecimiento que tiene el sector en la actualidad.
“Futuro incierto”
Más allá del impedimento técnico para conectar la energía, la congresista subrayó que no existe un modelo económico que garantice el funcionamiento del recinto a largo plazo. Al ser una estructura que depende de energía convencional en una región con altas tarifas, los costos operativos son un desafío sin resolver.
Cálculos técnicos presentados hace un par de años en la Asamblea estimaban que solo el pago del servicio eléctrico podría costar entre 50 y 70 millones de pesos mensuales. Ante este panorama, Zuleta concluyó que el futuro del Centro Cultural es “absolutamente incierto”.







