A pocos días de las elecciones legislativas del domingo 8 de marzo, EL PILÓN entrevistó a Claudia Margarita Zuleta, la candidata al Senado por el partido Centro Democrático. Zuleta analizó el actual escenario electoral, las proyecciones de su partido y su visión frente a los retos democráticos e institucionales que enfrenta el país.
Se nota en la voz el peso de la campaña...
Sí, claro. Ya son tres meses de trabajar arduamente, sin descanso, pero con el corazón lleno de emoción e ilusión, porque sé que este 8 de marzo Colombia decide bien y empezamos a recuperar el rumbo de nuestro país.
¿Qué se aprendió de las últimas dos elecciones para aplicar en estos días finales?
Más organización. Hemos robustecido nuestras capacidades para el cuidado electoral, para cuidar cada voto y que no se nos pierda ninguno. En eso nos esforzamos mucho y hemos dado con un buen equipo que ha logrado acreditar todos nuestros testigos electorales.
Muchos dicen que las elecciones se ganan o se pierden el domingo…
Así es. Por eso nos preparamos con suficiencia. Sembramos durante todo este tiempo, cultivamos, pero los frutos los recogemos el 8 de marzo. Estamos listos para demostrar todo lo que nos hemos preparado.
Al ser la tercera en la lista, muchos afirman que la curul ya está asegurada. Lo dicen desde sectores cercanos hasta contradictores.
Más los contradictores que los cercanos, porque quienes nos apoyan son conscientes de que el triunfo se da cuando se han metido los votos a la urna, antes no. Lo peor que nos puede pasar es caer en el exceso de triunfalismo.
Por supuesto que la lista del Centro Democrático será, con el favor de Dios, la más votada del país, lo que da la posibilidad de que varios de nuestros candidatos se elijan. Sin embargo, el objetivo principal no es una elección individual, sino que el Centro Democrático sea la bancada más grande de Colombia para poder enfrentar los difíciles momentos y las decisiones que tendrá que tomar la próxima persona que asuma la Presidencia de la República.
Muchos coinciden en que la elección más importante es este domingo…
Yo lo creo. Esta elección define el rumbo de Colombia. En todos los lugares a los que llego le digo a los ciudadanos que el país decide su suerte este 8 de marzo y el próximo 31 de mayo. No es como en otras elecciones donde nos conformamos con mirar a uno u otro candidato con propuestas distintas, pero que de fondo defendían las mismas cosas.
En esta elección se confrontan dos modelos políticos y de desarrollo económico distintos. Uno que aniquila libertades, atenta contra la propiedad privada y la libertad de empresa, que busca estatizar la economía y hacer un Estado gigante, incluso hablando de constituyente para cambiar las reglas del juego. El otro modelo defiende la Constitución, el Estado de derecho, las libertades, la iniciativa privada y promueve el trabajo. Por eso es clave cómo se configura el Congreso.
Pero existe incertidumbre sobre esa configuración, ya que muchos partidos que son oposición terminan acomodándose al gobierno de turno…
Tenemos que ver bien a quién le damos nuestro voto de confianza. Me parece deplorable que muchos candidatos en campaña abrazan, posan para la foto, pero no manifiestan sus posturas políticas. El peligro es que cuando llegan al poder se acomodan al mejor postor.
Hemos visto a muchos dirigentes que en su momento fueron uribistas, luego santistas, después duquistas, luego petristas, y no les cuesta ningún trabajo volver a acomodarse en el próximo gobierno para favorecer sus intereses, pasando por encima de la gente que los elige.
¿Qué expectativas de votación se tienen en el departamento del Cesar?
Espero una gran votación. No me atrevo a decir cifras, pero tengo una gran expectativa. El Cesar me ha acompañado con generosidad; en la última elección casi 190.000 cesarenses me respaldaron.
Me he tomado el trabajo de ir a sus casas, recorrer los municipios y hablarles de la importancia de que el Cesar gane una nueva voz de representación. Necesitamos legitimar esta elección, demostrar ante el país que esta candidatura tiene un soporte popular y una masa crítica que la acompaña. Estoy sumamente comprometida con hacer la mejor representación que haya tenido el departamento en el Congreso.
Es conocida la postura de control político frente a un gobierno de izquierda, pero ¿cómo sería el desempeño legislativo si gana un gobierno afín? ¿Habría silencio frente a las fallas?
La gente tiene memoria. Ya tuve un gobierno de mi partido al que acompañé, el del expresidente Iván Duque, y no me tembló la voz. Lo apoyé cuando había que apoyarlo, pero también lo cuestioné cuando sentí que debía hacerlo. Tengo la claridad y la valentía para plantear mi postura independientemente de quién sea el gobernante. Haré parte de una bancada seria, organizada y disciplinada. Nuestra postura será clara, siempre pensando en lo que le sirve a Colombia, sin tintas medias ni buscando acomodarnos.
Desde la oposición se ha señalado que el país no va bien, sin embargo, el candidato del actual gobierno lidera algunas encuestas. ¿A qué se debe este fenómeno?
Las encuestas se han vuelto difíciles de interpretar. Un día un candidato sale disparado y al siguiente aparece empatado con otro aspirante, como Abelardo De la Espriella. Yo, que camino todos los días por las calles, siento que hay un cabeza a cabeza y que todo puede pasar. Hay que tener en cuenta que quienes están en el poder manejan la chequera pública y existe una narrativa desde la Presidencia que ha convertido al país en un escenario de disputa permanente: entre quien genera empleo y quien trabaja, entre la ruralidad y la ciudad.
Esa polarización profunda y ese populismo discursivo, que consiste en prometer cosas anheladas mediante mecanismos que generan daño, tienen su efecto. Por eso nuestro trabajo es pedagógico. A la gente le digo que hay que mirar hacia los países a los que les va bien, que generan empleo y riqueza. La migración no se dirige hacia regímenes que han fracasado, sino hacia donde hay desarrollo y economías fuertes.
¿Existe un riesgo real de que Colombia caiga en el comunismo?
Absolutamente. Iván Cepeda es un comunista formado desde la cuna. Él ha dicho con claridad que le parece que Chávez fue el precursor de un nuevo orden mundial. Petro ha emulado idénticos los discursos de Chávez, hace lo mismo que él. Ya planteó la constituyente precisamente para hacer lo que hizo Chávez, que fue abolir todos los controles que tenía la democracia venezolana para acumular todos los poderes y hacer de ahí en adelante lo que quisiera.
Se advertía lo mismo al inicio del actual periodo presidencial y, para algunos, el escenario no llegó a ese extremo.
Se ha hecho todo lo posible, lo que pasa es que los controles democráticos en Colombia han funcionado. Hubo un Congreso que atajó reformas, una Corte Constitucional, un Consejo de Estado y un Consejo Nacional Electoral que cumplieron su papel.
Precisamente por eso hablan de constituyente, para debilitar esos controles y lograrlo en un próximo período. Tres años y medio no son suficientes para arrasar con más de 200 años de vida republicana. Cuando se habla de bloqueos, en realidad se trata de los controles legítimos de la democracia; sin ellos, no hay presidente sino dictador.
¿Soportaría la institucionalidad otro cuatrienio similar o un intento de modificación estructural?
La diferencia es que la institucionalidad ya está en jaque. El Congreso resistió porque hubo un Senado firme liderado por nuestra bancada, pero la Cámara de Representantes no lo fue tanto. Ya se prometió dejar listo el proyecto constituyente para que el próximo Congreso lo asuma entre sus primeras decisiones.
Lo que buscan no es dar más derechos, porque nuestra Constitución del 91 ya es amplia y garantista; buscan acabar con el Consejo Nacional Electoral, debilitar la Registraduría, el sistema judicial y la Corte Constitucional para acumular más poderes en la figura del presidente. Por eso insisto en que Colombia se juega su suerte este 8 de marzo. Si los ciudadanos participan masivamente, podemos cambiar el rumbo y recuperarlo.
Por Deivis Caro






