Los resultados de la jornada electoral del domingo 8 de marzo reconfiguraron el mapa político del departamento del Cesar. La irrupción del Pacto Histórico, logrando cifras inéditas para un movimiento de corte de izquierda en la región, consolida a esta coalición como un actor político clave en las elecciones venideras.
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Para entender la magnitud es necesario mirar la radiografía del preconteo. En la contienda por el Senado de la República, el Pacto Histórico alcanzó la cifra de 90.762 votos, lo que representa un 19,63 % de la votación. Esta lista solo fue superada por el Partido de la U, que obtuvo 96.890 sufragios (20,95 %), apalancado por la robusta maquinaria de la familia Gnecco en su esfuerzo por mantener la curul de José Alfredo Gnecco.
Este crecimiento no fue un hecho aislado. En la Cámara de Representantes, el Pacto Histórico apostó por una lista cerrada, con la cual se alzó con 91.377 votos, asegurando una curul histórica para la izquierda en el departamento y compitiendo contra estructuras con más tradición.
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Resulta imperativo revisar los antecedentes de un departamento tradicionalmente dominado por maquinarias y por el voto de opinión de derecha. El primer gran aviso de este giro electoral se dio en la primera vuelta presidencial de 2022.
En esa contienda, Gustavo Petro logró imponerse en un territorio considerado hasta entonces un inexpugnable bastión conservador, obteniendo 190.420 votos, equivalentes al 44 % de la votación, y superando los 140.124 sufragios de Rodolfo Hernández.
Lo claro es que el Pacto Histórico altera el tablero político a mediano plazo. De cara al 2027, lo más probable es que diversos sectores busquen establecer alianzas estratégicas con esta nueva fuerza para disputar la Gobernación del Cesar, así como las alcaldías, la asamblea y los concejos en los distintos municipios del departamento.






