Democracia, etimológicamente, proviene de “demos” que significa pueblo y “kratos”, poder, es decir, el poder del pueblo. Actualmente es un sistema de gobierno donde el poder político reside en el pueblo, quien lo ejerce directamente o a través de representantes escogidos libremente, en donde sus principios se encuentran edificados en la igualdad, pluralidad, participación ciudadana y respeto a las minorías.
Platón, en los Diálogos, consideraba la democracia como una forma degenerada de gobierno que conducía inevitablemente a la tiranía, ya que las masas ignorantes podían ser manipuladas por demagogos, es decir, la falta de conocimiento político en la mayoría de los ciudadanos podría llevar a decisiones irracionales, fomento de la lucha de clases, conflictos sociales e inestabilidad de una nación.
Aristóteles, en su tratado clásico de filosofía política (La Política), clasificó a los gobiernos aceptados por el pueblo que respetan las leyes; entre ellos, la monarquía, la aristocracia y la democracia, que, si se desviaban del bien común, desembocaban en el interés particular terminando en tiranía, oligarquía y demagogia, respectivamente.






