Complacidos se mostraron los guajiros, especialmente los habitantes del municipio de Urumita, en el sur de La Guajira, con el triunfo de Luis Mario Torres, o ‘Luisma’, como se le conoce cariñosamente en La Guajira, en el programa de televisión, La Voz Kids, que finalizó la noche del pasado miércoles.
Luis Mario Torres Martínez, quien fue recibido en su tierra natal, con una inmensa caravana y fue homenajeado como un héroe, compitió en la gran final contra Caramelo, del equipo de Maluma, quien quedó en el tercer lugar y Camilo Martínez, del equipo de Fanny Lu, quien ocupó el segundo lugar.
El niño guajiro cautivó con su voz y la destreza en el acordeón, desde el momento de las audiciones al cuerpo de jurados, entrenadores, ganándose además la simpatía de todos los colombianos, quienes se lo ratificaron con su voto, la noche de la final.
Caravanas interminables, jolgorio y juegos pirotécnicos se escucharon en varios rincones del departamento, especialmente en Urumita, su tierra natal, donde, desde muy temprano, un gran número de la población se reunió a observar la final de programa en una pantalla gigante, de donde después del veredicto final.
Al momento de conocer el fallo, Luisma se mostró feliz y en sus primeras declaraciones manifestó que quiere ser un músico integral y por eso estudiará música para aprender a tocar piano, guitarra, saxofón.
Así mismo manifestó que algún día, le gustaría compartir escenario con Silvestre Dangond y que le agradece las enseñanzas al artista nacional Andrés Cepeda, quien era su entrenador en el concurso.
El ganador de la Voz Kids 2015, tiene 11 años de edad, reside con sus padres Luis Eduardo ‘Yayo’ Torres y Maruja Escobar, en la ciudad de Riohacha, recibe clases de música en la academia que fundaron sus padres y estudia en el colegio Sagrado Corazón de Jesús, desde muy pequeño inició con el acordeón que el papá le regaló, con una grabadora y un micrófono que le obsequió su mamá. Con disciplina y dedicación logró moldear su potente voz y digitar magistralmente su instrumento, como lo haría un Rey de Festival.
Por: Jesús Eduardo Ariño Fragozo






