En medio del dolor, pero también de la indignación, familiares, compañeros y miembros de la reserva activa de la Policía Nacional despidieron con calle de honor al subintendente Jorge Luis Taborda, asesinado en un ataque armado ocurrido en zona rural del municipio de Río de Oro, Cesar.
Durante las exequias, el hermano del uniformado lo recordó como “un hombre íntegro, que sacrificaba su felicidad por la de los demás”, y aseguró que no se fue solo un policía, sino “mi hermano, mi hermano de todo”. Entre lágrimas, agradeció a Dios por los 37 años que pudieron compartir y enfatizó que su muerte “no va a quedar en el olvido” y que esperan que se haga justicia.
El crimen, según lo manifestado por sus compañeros, se produjo cuando el subintendente adelantaba labores de protección junto a otros uniformados. De acuerdo con los testimonios conocidos en la ceremonia, el ataque se habría perpetrado a distancia, en circunstancias que son materia de investigación por parte de las autoridades judiciales.
En el acto fúnebre también intervino la comisaria Belma Gómez Hernández, integrante de la reserva activa, quien calificó el hecho como un acto cobarde y exigió acciones contundentes frente a los responsables. “Hoy llora una madre, una esposa, unos hijos y unos compañeros”, expresó, al tiempo que reiteró el llamado a que el caso no quede en la impunidad.
Los asistentes insistieron en que no se trata de “un policía más”, sino de un hombre que dejó una familia y una trayectoria de servicio. Asimismo, señalaron que este no sería el primer uniformado asesinado en circunstancias similares en la zona.
La Fiscalía y la Policía adelantan las investigaciones para identificar y capturar a los responsables del homicidio, mientras en el departamento del Cesar crece el clamor ciudadano y de la institución por resultados concretos que permitan esclarecer el crimen y llevar a los culpables ante la justicia.







