No será enterrado en Valledupar: trasladan a su pueblo natal el cuerpo del tendero asesinado en atraco
El silencio que dejó la muerte de Jhon Alexander Rojas Díaz no solo se siente en su familia, sino también en las calles del barrio donde trabajaba y compartía a diario. Su ausencia se ha vuelto evidente en los gestos más simples: clientes que ya no lo ven detrás del mostrador y niños que hoy preguntan por él, sin entender del todo lo ocurrido.
A sus 39 años, Rojas Díaz no era solo un tendero. Era ese vecino cercano, amable y siempre dispuesto a colaborar. Su trato cálido lo convirtió en una figura querida dentro de la comunidad, especialmente entre los más pequeños, quienes hoy hacen parte del duelo silencioso que envuelve al sector.
Un hombre especial
“Era un hombre especial”, repiten quienes lo conocieron. Su hermana, Orfidia Rojas, lo describe como un hombre sencillo, trabajador y sin lujos, que construyó su vida con esfuerzo.
“Él no cargaba oro ni nada”, dijo, insistiendo en que no existía motivo alguno para que le arrebataran la vida de esa manera.
No era extraño verlo conversar con los niños del barrio, atenderlos con paciencia o brindarles una sonrisa en medio de la rutina diaria. Ese recuerdo, hoy, es el que se aferra a permanecer en medio del dolor.
El crimen
El homicidio ocurrió en la mañana del martes 5 de mayo, cuando regresaba de hacer compras para la tienda donde laboraba. En inmediaciones del lugar fue abordado por dos sujetos que, al parecer, pretendían robarlo.
Según versiones de testigos y familiares, Rojas Díaz intentó oponerse al atraco. Fue en ese momento cuando uno de los agresores sacó un arma de fuego y le disparó, dejándolo sin vida en cuestión de segundos.
Su hermana, quien presenció parte de los hechos, relató que intentó auxiliarlo, pero ya era demasiado tarde. Además, aseguró que los responsables lo venían siguiendo, una hipótesis que está siendo verificada por las autoridades mediante cámaras de seguridad del sector.
No será sepultado en Valledupar
En medio del dolor, la familia tomó una decisión: Jhon Alexander Rojas Díaz no será enterrado en Valledupar. Su cuerpo será trasladado a su tierra natal, San Vicente de Chucurí, Santander, donde recibirá cristiana sepultura.
Allí, entre los suyos, le darán el último adiós. Mientras tanto, en Valledupar quedará el recuerdo de un hombre que, sin riquezas materiales, logró ganarse el cariño de toda una comunidad.
Clamor por justicia
Las autoridades adelantan las investigaciones para dar con el paradero de los responsables de este crimen que enluta a una familia y revive el temor por la inseguridad.
Entre tanto, el clamor de quienes lo conocieron es uno solo: justicia. Porque más allá de un caso judicial, la muerte de Rojas Díaz dejó un vacío difícil de llenar en un barrio que hoy sigue preguntando por él.







