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Videojuegos en la infancia y la adolescencia: entre el desarrollo y los riesgos del “enganche digital”

Red PaPaz advierte sobre prácticas de uso que pueden afectar el desarrollo y entrega recomendaciones para familias.

Tomada de UNICEF

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El uso de videojuegos en niñas, niños y adolescentes se ha consolidado como una práctica cotidiana que puede aportar al desarrollo de habilidades cognitivas, sociales y creativas. Sin embargo, también plantea retos importantes para las familias, especialmente frente a dinámicas de uso excesivo y exposición a contenidos inadecuados.

Desde Red PaPaz se advierte que, en muchos hogares, las pantallas están siendo utilizadas como una solución rápida para calmar, entretener o “mantener quietos” a niñas y niños, lo que puede limitar experiencias fundamentales para su desarrollo en las primeras etapas de la vida.

“En la primera infancia, niñas y niños necesitan interactuar con su entorno, moverse y relacionarse con otras personas para aprender. La tecnología no puede reemplazar estas experiencias”, señala la organización.

El “enganche digital”: cómo funcionan los videojuegos

Más allá del entretenimiento, muchos videojuegos incorporan mecanismos diseñados para prolongar el tiempo de uso: mecánicas de azar, que operan con recompensas variables similares a las de un casino; vulnerabilidad biológica, ya que el desarrollo del cerebro en niñas, niños y adolescentes los hace más susceptibles a estos estímulos; y micro-momentos de juego, que fragmentan el tiempo en partidas cortas, pero repetitivas, que pueden extenderse durante largos periodos.

Contenidos y efectos en el desarrollo

Si bien la relación entre videojuegos violentos y conductas agresivas sigue en debate, la evidencia reciente señala aspectos relevantes: los juegos prosociales pueden fortalecer conductas positivas; algunos contenidos pueden afectar la empatía o reforzar estereotipos, como la hipersexualización de personajes femeninos o narrativas de exclusión; y la frustración por perder puede derivar en reacciones agresivas, pero también representa una oportunidad para enseñar regulación emocional.

¿Qué pueden hacer las familias?

Red PaPaz recomienda a madres, padres y cuidadores: revisar la clasificación por edades de los videojuegos; priorizar juegos de calidad sobre aquellos con dinámicas de monetización agresiva; acompañar activamente el uso, observando y conversando sin juzgar; fomentar el pensamiento crítico frente a los contenidos.

Además: promover el juego y la interacción en el mundo real, especialmente en la primera infancia; establecer tiempos de uso acordes a la edad; y construir acuerdos familiares sobre el uso de pantallas.

Finalmente, la organización enfatiza que la crianza digital no se trata de prohibir, sino de acompañar con criterio, diálogo y presencia activa.

Puede consultar más información sobre este tema en https://q.me-qr.com/l/ASPJuegosyVideojuegos, o ingresando al Centro de Recursos Aprendiendo a Ser PaPaz:aprendiendoaserpapaz.redpapaz.org  

Sobre Red PaPaz

La Corporación Colombiana de Padres y Madres –Red PaPaz- es una entidad que nace en el 2003 cuyo propósito superior es abogar por la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes en Colombia y América Latina, y fortalecer las capacidades de los adultos y actores sociales para garantizar su efectivo cumplimiento. A marzo, cuenta con 1.261.087 madres, padres y cuidadores en 912 instituciones educativas, de las cuales 127 son servicios de atención a la primera infancia, el 60 % de las Instituciones Educativas vinculadas son oficiales y está en 25 departamentos del país.

Temas tratados
  • adolescencia
  • infancia
  • Videojuegos

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