El departamento del Cesar está catalogado como zona de alto riesgo para fiebre amarilla, por sus condiciones climáticas y ambientales que favorecen la presencia de mosquitos, pero hasta la fecha no se han registrado casos confirmados. Según la Secretaría de Salud Departamental, este resultado se explica por jornadas intensificadas de vacunación y actividades de pedagogía en los municipios, que han permitido aplicar más de 3.000 dosis en lo corrido de 2026.
“Nuestro objetivo es que el departamento del Cesar permanezca con cero casos de fiebre amarilla; por eso reiteramos que la única medida efectiva para prevenir esta enfermedad es la aplicación del biológico”, señala la secretaria de Salud, Georgina Sánchez, en diálogo con EL PILÓN.
Plan de contingencia y alerta en la red hospitalaria
Además de la vacunación, el Cesar activó un plan de contingencia en salud que busca garantizar la atención oportuna de emergencias y fortalecer la capacidad de respuesta en toda la red hospitalaria durante la Semana Santa. La secretaria de Salud Departamental, Gina Sánchez, confirmó que, mediante una circular emitida en marzo de 2026, se declaró la alerta verde en el territorio. Esa decisión implica la activación de protocolos especiales en hospitales públicos y clínicas privadas para enfrentar cualquier eventualidad en esta temporada de alta movilidad.
“Se solicitó a todas las ESE e IPS del departamento la implementación de planes de contingencia, especialmente en servicios de urgencias, para garantizar la atención de pacientes durante la Semana Santa”, explicó la funcionaria.
En paralelo, equipos de salud intensificarán los operativos de inspección, vigilancia y control, con énfasis en la comercialización de alimentos como el pescado, cuyo consumo aumenta en esta época. Del mismo modo, la Secretaría de Salud de Valledupar decretó la alerta amarilla en la red hospitalaria durante la temporada de Semana Santa, buscando garantizar la atención oportuna a vallenatos y foráneos.
Así van las coberturas de vacunación
En el caso de la fiebre amarilla, el departamento viene cumpliendo la meta en los niños de un año, de acuerdo con los lineamientos nacionales. Sin embargo, hay un nuevo foco de trabajo: “El Ministerio sacó un lineamiento con vacunación de niños de 9 a 11 meses; en estos últimos estamos trabajando. El departamento debe llevar cobertura del 16% hasta febrero y llevamos 15,7%”, explica Sánchez.
Frente al sarampión, la funcionaria indica que el Cesar sí alcanza la meta fijada para esta primera parte del año: “Vacunación de sarampión se cumple con la cobertura del 16% a febrero”, añade.
La secretaria también aclara que hay biológicos disponibles: “Tenemos vacunas de fiebre amarilla en todas las IPS vacunadoras de las EPS que operan en el departamento y en todos los hospitales públicos. Para sarampión solo enviaron para el esquema regular de primera infancia, y hay dosis para hacer bloqueos en casos en estudio o positivos”, precisa.
Sobre los viajeros, aclara que “el Ministerio no ha dado lineamientos para exigir carné a viajeros”, aunque sí insiste en revisar los esquemas antes de cualquier desplazamiento.
Lo que está pasando en el resto del país
El panorama nacional es más preocupante. Desde que comenzó el brote de fiebre amarilla en 2024, Colombia ha confirmado cerca de 180 casos y alrededor de 80 muertes, con mayor impacto en personas no vacunadas que viajaron desde ciudades y departamentos del centro del país hacia zonas de circulación activa del virus.
Las autoridades mantienen una emergencia sanitaria y han reforzado la vigilancia en departamentos de la región andina y amazónica, donde el riesgo de expansión del virus sigue siendo alto.
En paralelo, el país enfrenta una alerta por sarampión: tras varios años sin casos, se confirmaron contagios importados en ciudades como Bogotá y Bucaramanga, asociados a viajes internacionales a países con brotes activos. Las autoridades en salud advierten que, si las coberturas de la vacuna triple viral (SRP) bajan del 95%, aumenta la posibilidad de brotes locales, sobre todo en momentos de alta movilidad como Semana Santa.
Quiénes deben vacunarse y con cuánta anticipación
Con la temporada de viajes, el Ministerio de Salud y los epidemiólogos han repetido el mismo mensaje: revisar el carné de vacunación antes de empacar maletas. En el caso de la fiebre amarilla, la recomendación es aplicarse la vacuna al menos 10 días antes del viaje a zonas de riesgo, tiempo necesario para que el organismo genere la protección adecuada.
La Secretaría de Salud del Cesar recuerda que la vacuna contra la fiebre amarilla está indicada para: personas a partir de los 9 meses de edad en todo el territorio nacional; habitantes de zonas de alto y muy alto riesgo —incluyendo mayores de 60 años—; quienes requieren dosis de refuerzo si han pasado más de 10 años desde la última aplicación; y mujeres vacunadas durante el embarazo, que deben recibir un refuerzo seis meses después del parto.
“El departamento del Cesar cuenta con dosis suficientes para atender a la población, gracias al trabajo articulado con el Ministerio de Salud. Los ciudadanos pueden acercarse al punto de vacunación más cercano y recibir el biológico de manera gratuita”, insiste Sánchez.
Más allá de la vacuna
La Asociación de Epidemiología de Colombia (Asocepic) emitió recientemente una alerta preventiva para la Semana Santa, en la que advierte que el país enfrenta al mismo tiempo fiebre amarilla, dengue, tosferina, infecciones respiratorias y riesgo de reemergencia de sarampión, en un contexto de alta movilidad. Además de la vacunación, recomiendan usar repelente, evitar criaderos de zancudos, dormir con toldillo en zonas de riesgo, no automedicarse en caso de fiebre y acudir de inmediato a consulta si aparecen síntomas como fiebre alta, vómito, sangrado o dificultad respiratoria.
En cuanto a la seguridad en carretera y enfermedades transmitidas por alimentos, los epidemiólogos insisten en la revisión técnico-mecánica de los vehículos, el uso de casco y cinturón, y la compra de alimentos solo en lugares que garanticen buena manipulación y cadena de frío, para reducir el riesgo de siniestros viales y brotes de ETA en medio de la temporada.







