“El agua es femenina”, afirma el mamo Mey Jawin, también conocido como Luis Guillermo Izquierdo Torres, autoridad espiritual del pueblo arhuaco en la Sierra Nevada de Santa Marta. Su trabajo se centra en mantener el equilibrio natural y el orden del mundo, sustentado en una cosmovisión sagrada que reconoce la interconexión profunda entre todos los elementos de la vida.
Ese fluir de la mujer como agua que sustenta el equilibrio, sin embargo, parece enturbiarse por la dificultad de que su sabiduría sea visible y reconocida entre las comunidades de la montaña. Durante el conversatorio titulado ‘Río Guatapurí, más allá de la Línea Negra’, realizado justo un día antes del cuarto festival ‘Un canto al río’ en Valledupar, alguien preguntó: “¿Cuál es el rol que están cumpliendo las mujeres en la protección de la Línea Negra y del río Guatapurí?”. Este espacio reunió voces reconocidas provenientes de distintos saberes para exponer la compleja realidad ambiental, cultural y espiritual del río. El panel, compuesto mayoritariamente por científicos y expertos hombres, contrastaba con un auditorio lleno en su mayoría de mujeres: estudiantes de ingeniería ambiental, de microbiología y madres comunitarias que llevaron muestras de pedagogías artísticas para fomentar en niños el cuidado del río y del territorio ancestral.
Panelistas del conversatorio ‘Río Guatapurí, más allá de la Línea Negra’: expertos y el mamo dialogan con madres y estudiantes sobre los retos ambientales, la transmisión de saberes y el rol vital de las mujeres en la defensa del territorio ancestral y los ríos de Valledupar. Foto: Jesús Ochoa.






