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¿Cómo se usan las patinetas rojas que se ven parqueadas por toda Valledupar? Esto es lo que debe saber

Valledupar estrena monopatines de una plataforma tecnológica internacional de movilidad. Conoce qué exige la Ley 2486, derechos, multas, formas de pago y lo que prepara la Secretaría de Tránsito.

Scooters de Yango estacionados junto a la parada de buses de la Gobernación del Cesar y el Coliseo Cubierto. Foto: Said Armenta.

Scooters de Yango estacionados junto a la parada de buses de la Gobernación del Cesar y el Coliseo Cubierto. Foto: Said Armenta.

Por: Katlin

@el_pilon

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En Valledupar ya ruedan monopatines eléctricos de una plataforma tecnológica internacional como nueva promesa de movilidad urbana, ahora bajo la mira directa de la Secretaría de Tránsito, que anunció una mesa de trabajo con la empresa para ajustar su funcionamiento a la Ley 2486 de 2025. Esa coordinación llega en el momento en que Colombia estrena un marco legal específico para patinetas eléctricas y otros vehículos livianos de movilidad personal, con reglas claras, límites de velocidad y multas que ya empezaron a aplicarse en 2026.

La Secretaría de Tránsito y Transporte de Valledupar confirmó a EL PILÓN que ya se contactó con representantes de la compañía, Yango seccional Caribe, que opera la plataforma en Barranquilla y probó sus monopatines durante la semana del Festival Vallenato en la ciudad. En los próximos días, según indicó la cartera, se llevará a cabo una mesa de trabajo para coordinar el funcionamiento de la plataforma y de este medio de transporte de acuerdo con los lineamientos de la legislación colombiana actual, particularmente la Ley 2486 de 2025.

La discusión no será solo tecnológica o comercial, sino normativa: qué se permitirá, dónde, bajo qué condiciones y cómo se controlará un sistema que ya funciona en otras ciudades y que el propio Yango ha presentado como parte de un ecosistema integral de movilidad.

Qué dice la ley colombiana sobre patinetas eléctricas

La Ley 2486 de 2025 creó un marco específico para los llamados “vehículos eléctricos livianos de movilidad personal urbana”, categoría en la que entran las patinetas o monopatines eléctricos que hoy se usan masivamente en las ciudades. Esta norma, sancionada en julio de 2025, reguló por primera vez su circulación: definió quién puede conducirlos, por dónde pueden transitar y en qué condiciones técnicas pueden operar en el espacio público.

Según esta ley, solo personas mayores de 16 años pueden operar patinetas eléctricas en vía pública, mientras que jóvenes de 12 a 15 años están restringidos a ciclorrutas u otras infraestructuras segregadas. La norma también establece una potencia máxima de 1.000 vatios y limita la velocidad a 25 km/h en ciclorrutas y hasta 40 km/h en vías especialmente autorizadas por la autoridad competente.

Uno de los cambios más relevantes es que, si la patineta cumple con esas condiciones, el usuario no necesita matrícula, licencia de conducción ni SOAT para circular, a diferencia de las motocicletas. Sin embargo, la Ley 2486 sí introdujo sanciones económicas: las multas por incumplir estas disposiciones pueden llegar hasta seis salarios mínimos diarios legales vigentes, cifra que para 2026 ronda los 1,75 millones de pesos, de acuerdo con reportes de prensa especializada.

Derechos y deberes de quienes usan monopatines

Con la nueva legislación, el usuario de monopatín no solo gana una alternativa de transporte, también adquiere un paquete de derechos y obligaciones. En cuanto a deberes, la norma exige respetar los límites de velocidad, transitar por ciclorrutas o vías expresamente autorizadas, y no invadir espacios reservados exclusivamente para peatones, como andenes y zonas peatonales. La ley también establece la obligación de utilizar casco y elementos de visibilidad.

Scooters de Yango estacionados junto a la parada de buses de la Gobernación del Cesar y el Coliseo Cubierto. Foto: Said Armenta.

Scooters de Yango estacionados junto a la parada de buses de la Gobernación del Cesar y el Coliseo Cubierto. Foto: Said Armenta.

El régimen sancionatorio ya está en vigor: desde abril de 2026, usuarios de motos, bicicletas y patinetas eléctricas en Colombia se han venido ajustando a este marco más estricto, con reportes de las primeras multas por uso indebido de estos vehículos. Aunque cada ciudad debe adaptar y operacionalizar la ley, el mensaje general es que las patinetas dejaron de ser “un juguete” para convertirse en un actor formal dentro del sistema de tránsito.

Valledupar: vehículos nuevos, regulación en construcción

Mientras el país endurece las reglas y plataformas como Yango despliegan sus programas piloto en Bogotá, Barranquilla y otras ciudades, Valledupar apenas entra en la fase de negociación entre empresa y autoridad para definir cómo se aplicará la ley en su territorio. La Secretaría de Tránsito cuenta con un repertorio de normas locales sobre transporte público, taxis, motocicletas, tarifas de grúas y sanciones, pero hasta ahora no ha publicado en sus canales oficiales una reglamentación específica para monopatines eléctricos o micromovilidad compartida.

Esa regulación “en construcción” deja a los usuarios en un escenario de transición: por un lado, tienen acceso a un servicio que se promociona como ágil y sostenible; por el otro, todavía no hay claridad total sobre por dónde podrán rodar, dónde deberán estacionarlos y qué comportamientos se sancionarán en el contexto de Valledupar. 

Cómo funciona el pago en la aplicación 

Esta empresa opera en Colombia como plataforma de movilidad digital y, según su soporte oficial, permite al usuario seleccionar y gestionar los métodos de pago directamente desde la app. El cliente puede elegir el medio de pago en la sección “Métodos de pago” del menú principal o, al momento de hacer el pedido, tocando el ícono correspondiente junto a la dirección de origen del viaje.

La aplicación posibilita escoger un método antes de iniciar el recorrido y cambiarlo justo cuando se realiza la solicitud, lo que facilita el uso de tarjetas bancarias u otros instrumentos electrónicos vinculados a la cuenta. En los pilotos de patinetas eléctricas que esta empresa ya ha desplegado en Chapinero, en Bogotá, el cobro se realiza de forma automática al finalizar el viaje, con base en el tiempo de uso y la tarifa por minuto o por paquetes de tiempo, descontando el valor directamente del medio de pago registrado.

En este modelo, el usuario no paga en efectivo al terminar el trayecto: la app calcula el costo y ejecuta el cobro sin intermediación de un punto físico, lo que a su vez le permite a la empresa monitorear la demanda, los horarios de uso y los recorridos más frecuentes. Esa lógica de cobro digital, ya probada en Bogotá, es la que Yango plantea replicar en otros territorios como Barranquilla y, ahora, Valledupar.

Cómo se protegen los monopatines frente a robos

Aunque la compañía no hace público el detalle técnico completo de sus sistemas de seguridad para monopatines, los pilotos en Bogotá y los anuncios de la compañía dan pistas de un esquema basado en control remoto, puntos de parqueo autorizados y trazabilidad digital del usuario. En Chapinero, por ejemplo, las patinetas solo pueden tomarse y dejarse en puntos privados autorizados, como parqueaderos y establecimientos aliados, lo que reduce riesgos de hurto y facilita la recuperación de unidades extraviadas.

Estos modelos se apoyan en módulos de geolocalización que permiten rastrear en tiempo real la ubicación del monopatín: si alguien intenta llevárselo sin finalizar el viaje en la app, la empresa puede detectar la anomalía y, en muchos casos, bloquear de forma remota el vehículo o limitar su velocidad. A esto se suma la propia estructura del servicio: el usuario debe estar registrado, asociar un método de pago y validar su cuenta, lo que deja huellas digitales del uso y desincentiva ciertos tipos de hurto oportunista.

Lo que el usuario sí sabe… y lo que el Estado está empezando a definir

Mientras la legislación nacional ya trazó una hoja de ruta para los vehículos eléctricos livianos, el aterrizaje de esos lineamientos en ciudades intermedias como Valledupar está apenas en la fase de diagnóstico y concertación. El usuario, en cambio, ya tiene tres certezas inmediatas: que puede alquilar un monopatín desde su celular, que pagará digitalmente y que podrá moverse con relativa rapidez frente al tráfico tradicional, siguiendo la experiencia de otras ciudades donde se han probado estos sistemas.

La pregunta de fondo es qué tan protegido está ese ciudadano frente a un siniestro, un uso indebido o una falla de coordinación entre plataforma y autoridad local.

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