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“Se la cagaron”: la cruda confesión de un exjefe de las Farc sobre el asesinato de ‘La Cacica’ Consuelo Araújo

Un excomandante del Frente 59 de las Farc-EP confesó ante la JEP ser el “actor intelectual” del crimen de la exministra Consuelo Araújo Noguera, y reconoció este crimen de lesa humanidad como “irreparable” para la cultura vallenata.

Luis Alejandro Cuadras Solórzano, alias “Leonardo Muñoz”, excomandante del Frente 59 de las Farc-EP, quien reconoció ante la JEP ser el “actor intelectual” del secuestro que terminó en el asesinato de Consuelo Araújo Noguera. Foto: JEP

Luis Alejandro Cuadras Solórzano, alias “Leonardo Muñoz”, excomandante del Frente 59 de las Farc-EP, quien reconoció ante la JEP ser el “actor intelectual” del secuestro que terminó en el asesinato de Consuelo Araújo Noguera. Foto: JEP

Por: Katlin

@el_pilon

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El excomandante del Frente 59 de las Farc-EP, Luis Alejandro Cuadros Solórzano, conocido como “Leonardo Muñoz”, se puso frente a las víctimas del Cesar y, con nombre propio, asumió ser “el actor intelectual” del secuestro que terminó en el asesinato de la exministra de Cultura Consuelo Araújo Noguera, “la Cacica”, un crimen que él mismo describió como “uno de los delitos más grandes que pueden haber aquí en el Caribe”.

En la Audiencia Regional de Reconocimiento de Responsabilidad de la JEP, realizada el 24 de abril en La Paz, Cesar, Cuadros se presentó como antiguo comandante del Frente 59 y miembro del Estado Mayor del Bloque Caribe de las Farc-EP entre 1995 y 2016. “Nosotros estamos aquí para responder a las víctimas por los casos y los delitos como lo fue el secuestro, como fueron los retenes ilegales con fines de financiación… estamos reconociendo los hechos como delitos graves de lesa humanidad no amnistiables”, afirmó al explicar por qué decidió dar la cara.

“Un delito de lesa humanidad no amnistiable”

Sobre el caso de Consuelo Araújo, fue explícito: “Lo reconocemos como un delito de lesa humanidad no amnistiable y exactamente asumimos la responsabilidad y yo, como Luis Alejandro Cuadras, conocido como Leonardo Muñoz en el Frente 59, fui el actor intelectual del secuestro que derivó en el asesinato de la exministra de Cultura Consuelo Araújo Noguera”, dijo, subrayando que se trató de un daño enorme “a la cultura, a una leyenda del folclor vallenato reconocida en el Cesar, en La Guajira y en Colombia”.

Audiencia regional de la JEP en La Paz, Cesar, donde exmandos del Bloque Caribe de las Farc-EP reconocieron su responsabilidad por el secuestro y asesinato de la exministra Consuelo Araújo Noguera. Foto: JEP

Audiencia regional de la JEP en La Paz, Cesar, donde exmandos del Bloque Caribe de las Farc-EP reconocieron su responsabilidad por el secuestro y asesinato de la exministra Consuelo Araújo Noguera. Foto: JEP

Audiencia regional de la JEP en La Paz, Cesar, donde exmandos del Bloque Caribe de las Farc-EP reconocieron su responsabilidad por el secuestro y asesinato de la exministra Consuelo Araújo Noguera. Foto: JEP

Cuadras admite a la tierra vallenata: “Reconocemos ante el departamento del Cesar y a su familia, a sus allegados, a sus amigas, a sus amigos, que esto es una cuestión que no tiene cómo repararse. No tiene cómo uno decir que no tiene responsabilidad cuando los responsables indirectos fuimos nosotros como Frente 59… queremos poner la cara ante el pueblo, ante la comunidad y ante el país por este grave delito de lesa humanidad no amnistiable”.

¿Quién fue Consuelo Araújo Noguera?

La JEP recordó que Consuelo Araújo, la Cacica, fue una de las grandes impulsoras del vallenato, figura central en la creación y consolidación del Festival de la Leyenda Vallenata y una líder política y cultural reconocida en toda la Costa Caribe. “El secuestro de la Cacica ha generado un profundo daño en la cultura y la comunidad vallenata… su muerte dejó una herida profunda en la región y despojó a la cultura vallenata de una de sus grandes conocedoras y promotoras”, señaló en la audiencia la magistrada Julieta Lemaitre.

Un compareciente del Estado Mayor del Bloque Caribe subrayó que, paradójicamente, las Farc tenían más motivos para agradecerle que para victimizarla: recordó cómo en los años ochenta La Cacica facilitó escenarios de paz, acompañó el surgimiento de la Unión Patriótica en Pueblo Bello y ayudó a abrir espacios de diálogo entre Adán Izquierdo y autoridades departamentales y regionales. “Nosotros teníamos mucho más que agradecerle a Consuelo Araújo que considerarla enemiga”, admitió, al reconocer que el secuestro fue “lo peor” que pudieron haber hecho frente a una persona proclive a la paz.

Cuadras, en sintonía con esa reflexión, describió a la exministra como “una leyenda para el país, para el Cesar… una persona sencilla, carismática, que todo el mundo la quería y todo el mundo la conocía”, y recalcó que el golpe no fue solo a una familia, sino a la identidad cultural de toda una región.

El retén en la vía a Patillal y la decisión de matar

La JEP estableció que el 24 de septiembre de 2001 el Frente 59 instaló un retén ilegal en la vía Valledupar–Patillal, a la altura de La Vega y Río Seco, con el objetivo de capturar al entonces gobernador del Cesar, pero terminaron interceptando el vehículo en el que se movilizaba la exministra junto a su esquema de seguridad, amigas y otros pasajeros. Ese día fueron secuestradas cerca de 30 personas; varias fueron liberadas horas después, pero Consuelo y otras víctimas fueron obligadas a internarse en la Sierra Nevada, en medio de un operativo militar creciente para rescatarlas.

Desde su condición de mando, Cuadros explicó que la unidad encargada del retén, al mando de un guerrillero conocido como ‘Amauri’, no dimensionó a quién tenía en sus manos: “Ellos no miden las dimensiones de la persona que tienen. Ellos dicen: es una persona común y corriente. No vieron la magnitud del delito que se estaba cometiendo contra una alta personalidad de la vida nacional de la cultura y muy reconocida en el folclor vallenato”, relató. Solo después, ya consumado el asesinato, llegó el reproche interno: “Cuando Simón [Trinidad] supo esto, me mandó a decir… ‘dígale a Leonardo que se la cagaron. Que eso no podía ocurrir jamás porque Consuelo era una leyenda’”, recordó el compareciente.

En la audiencia, Cuadros reiteró que la orden de matar fue tomada en terreno por el comandante de la unidad, bajo la presión de una operación militar masiva: “Los guerrilleros tuvieron que cargarla hasta en la hamaca al hombro, moviéndola con miles de dificultades… y la decisión la toma el comandante en asesinar a Consuelo Araújo, ya es una decisión de él”, dijo, al describir la zona indígena de “la Nevadita”, en plena Sierra Nevada, cercada por helicópteros, aviones y tropas del Ejército.

“Después que todo eso ocurre, ya medimos que había sido un desacierto fatal para el país, para el departamento, por lo que era Consuelo”, reconoció, insistiendo en que el daño es irreversible: “Ya el delito está cometido… ya es tarde”.

El patrón macrocriminal del canje de secuestrados

Más allá del caso de la Cacica, la JEP ubicó estos hechos en un patrón macrocriminal de secuestros con fines de canje definido por el Secretariado de las Farc-EP después de 1997. Según la reconstrucción del Caso 01, el Bloque Caribe aplicó esa política primero con militares y policías, y luego con figuras nacionales de las distintas ramas del poder público, al ver que el secuestro de miembros de la Fuerza Pública no producía el intercambio de guerrilleros presos.

En ese marco se ejecutó también el secuestro del exministro de Desarrollo Fernando Araújo, plagiado el 4 de diciembre de 2000 en Cartagena por unidades de los Frentes 35 y 37, y mantenido en cautiverio por más de seis años en los Montes de María. Uriel Antonio Oviedo, excomandante del Frente 35, reconoció que, aunque el caso comenzó con fines económicos, el Secretariado, a través de Iván Márquez, lo convirtió en “canjeable” y lo integró a la estrategia de presión al Estado.

Exintegrantes del Bloque Caribe de las extintas Farc-EP comparecen ante la JEP y aceptan crímenes de lesa humanidad por secuestros en el Cesar y La Guajira, incluido el caso de la Cacica. Foto: JEP

Exintegrantes del Bloque Caribe de las extintas Farc-EP comparecen ante la JEP y aceptan crímenes de lesa humanidad por secuestros en el Cesar y La Guajira, incluido el caso de la Cacica. Foto: JEP

“Con la ejecución de estos secuestros para forzar el intercambio por guerrilleros presos, el Bloque Caribe ocasionó daños no solo a las familias, sino a las comunidades”, señaló la JEP, al advertir que estos crímenes respondieron a una política nacional, no a hechos aislados. Otro exmandato del Bloque Caribe fue más autocrítico: “Los secuestros por el canje fueron unos secuestros más prolongados en la historia del país… no tienen justificación y causamos daños irreparables”, afirmó.

“Queremos poner la cara”: verdad, dolor y límites del perdón

Cuadros insistió en que su presencia en la JEP obedece a los compromisos del Acuerdo de Paz de responder con verdad, responsabilidad y garantías de no repetición. “Decirle a la familia que somos responsables del delito, que estamos para responder frente a las víctimas y frente al país, porque ese fue uno de los compromisos… responder a las víctimas con la verdad y aportar verdad, no repetición”, declaró.

Sin embargo, la audiencia dejó claro que las heridas continúan abiertas. La JEP recordó que, además de Consuelo, en el mismo retén fueron secuestrados y posteriormente desaparecidos Ismael Enrique Hinojosa Vence y su primo César Enrique Hinojosa Gutiérrez, cuyos cuerpos aún no han sido encontrados. “Cuando hay desaparecidos, cuerpos desaparecidos, esas heridas no sanan… quedan abiertas”, dijo Cuadros en su intervención anterior, al asumir también la responsabilidad por las afectaciones múltiples a familias, amigos, fanáticos y a la cultura vallenata.

Leer: Aumentan condena a uno de los secuestradores de la ex ministra Consuelo Araújo

Desde las bancas de las víctimas, la sensación de deuda fue evidente. Un sobreviviente de secuestro, que relató cómo su familia suma decenas de afectados por este delito en el Cesar, afirmó: “Para las víctimas de este país no nos han cambiado el nombre. Seguimos siendo víctimas. Ellos son victimarios y les cambiaron el nombre, ahora les dicen comparecientes… yo a veces pienso que yo soy como un trofeo de caza para ellos, y creo que es una revictimización”.

En La Paz, mientras el nombre de Consuelo se repite en boca de excomandantes que hablan de “mancha imborrable” y “desacierto fatal”, la audiencia de la JEP dejó una imagen central: la del antiguo jefe del Frente 59 diciendo con todas sus letras “yo fui el actor intelectual” y admitiendo que no hay forma de reparar del todo haber convertido en objetivo de guerra a la mujer que ayudó a contarle al país la leyenda vallenata.

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