GENERAL

El límite estratégico que muchos hogares ignoran, pero reduce el costo del recibo de energía

Se trata del consumo de subsistencia, una regla impuesta por el Gobierno nacional que determina exactamente hasta dónde llega el beneficio del subsidio eléctrico.

Foto-referencia-de-un-recibo-de-energía-de-Afinia.web

Foto-referencia-de-un-recibo-de-energía-de-Afinia.web

Por: Deivis

@el_pilon

canal de WhatsApp

Cada mes, las familias deben destinar una parte de su presupuesto para pagar el recibo de energía. Sin embargo, existe un detalle en la facturación que muchos usuarios pasan por alto y que marca la diferencia entre un cobro manejable y uno difícil de pagar. Se trata del consumo de subsistencia, una regla impuesta por el Gobierno nacional que determina exactamente hasta dónde llega el beneficio del subsidio eléctrico.

Recomendado: La trampa del aire acondicionado a 16 grados está quebrando las finanzas de muchos

Para un departamento como el Cesar, ubicado a menos de 1.000 metros sobre el nivel del mar, este límite está fijado de manera estricta en 173 kilovatios hora al mes. El Estado asume que esta es la cantidad de energía necesaria para cubrir las necesidades básicas en una zona de clima cálido. Las familias de estrato 1 reciben un descuento del 60 % sobre ese tope, mientras que las viviendas de estrato 2 obtienen un 50 % de reducción. El salto financiero ocurre cuando el medidor supera esa barrera, ya que la empresa comercializadora comienza a cobrar cualquier consumo adicional a tarifa plena, sin ningún apoyo estatal.

Un ejemplo familiar

Para comprender cómo esta norma afecta el bolsillo, veamos el caso de Ana, una residente de un barrio de estrato 2 en Valledupar. En la actualidad, el costo del kilovatio pleno en la región ronda los $879 pesos. Gracias a la clasificación de su vivienda, Ana tiene derecho a un subsidio del 50 %, lo que significa que el valor de su energía cobijada por el Estado se reduce a la mitad, quedando en $439 pesos por kilovatio.

Si durante un mes Ana mantiene un control estricto sobre sus electrodomésticos y consume 160 kilovatios, el cálculo de su factura es directo. La empresa multiplicará esos 160 kilovatios por la tarifa subsidiada de $439 pesos, arrojando un costo de energía cercano a los $70.240 pesos. En este escenario, la usuaria aprovechó el beneficio al máximo al mantenerse por debajo del tope de subsistencia.

Si al mes siguiente el registro de Ana sube a 190 kilovatios, la liquidación se divide en dos partes. Primero, le cobrarán los 173 kilovatios permitidos por la ley al precio barato de $439 pesos. Luego, los 17 kilovatios restantes que superaron la frontera del subsidio se le facturarán al precio real de $879 pesos.

Recomendado: Vuelve la incertidumbre energética

En la práctica, la energía extra que consumió Ana se le cobra al doble del precio al que está acostumbrada. Esta es la razón técnica por la cual un aumento que parece menor en el medidor termina disparando el saldo final del recibo de forma acelerada. Conocer y vigilar la barrera de los 173 kilovatios se convierte en la única herramienta real que tienen los usuarios para evitar que su factura se duplique.

Temas tratados
  • Afinia
  • consumo de subsistencia
  • gobierno nacional

TE PUEDE INTERESAR