La piel es el órgano más grande del cuerpo y lo cubre completamente. Además de servir como protección contra el calor, la luz, las lesiones y las infecciones, la piel también regula la temperatura del cuerpo, almacena agua y grasa; es un órgano sensorial, impide la pérdida de agua y el ingreso de bacterias.
Su envejecimiento está determinado por causas genéticas, ambientales, estilo de vida, alimentación y consumo de sustancias como alcohol, tabaco, medicamentos y otras.
Precisamente, los efectos que produce el alcohol en la piel tienen mucha incidencia en su deterioro y cambio paulatino, si el consumo del mismo es frecuente y en grandes cantidades.






