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Ni agua ni luz: el drama que viven habitantes de corregimiento en Valledupar por culpa de un acueducto que no sirve

Crisis del agua en Los Venados, corregimiento de Valledupar que completa semanas sin servicio de acueducto y sin energía eléctrica para sacar agua de los pozos en plena temporada de sequía.

Agua turbia que recolectan los habitantes de Los Venados, producto del deterioro de la planta de tratamiento y la mala calidad del servicio de acueducto rural en medio de la temporada de altas temperaturas y sequía. Foto: Cortesía.

Agua turbia que recolectan los habitantes de Los Venados, producto del deterioro de la planta de tratamiento y la mala calidad del servicio de acueducto rural en medio de la temporada de altas temperaturas y sequía. Foto: Cortesía.

Por: Katlin

@el_pilon

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Ante la inminente llegada del fenómeno de El Niño en el segundo semestre de 2026, que reducirá las lluvias y el caudal de los ríos, habitantes de corregimientos de Valledupar como Los Venados denuncian que llevan semanas sin agua potable, se abastecen de forma precaria con carrotanques y pozos, y reclaman el acceso a los derechos fundamentales del agua, la salud y la vida.

El Ideam y MinAmbiente alertan sobre una alta probabilidad de menos lluvias, más calor y disminución de caudal en los ríos en las próximas semanas, escenario que agrava el histórico desabastecimiento de agua que padecen los corregimientos de Valledupar. Ante este panorama, líderes comunitarios de Los Venados insisten en que la Alcaldía de Valledupar y la Gobernación del Cesar adopten medidas urgentes para garantizar el suministro mínimo de agua —incluyendo un plan estable de carrotanques y la recuperación de la planta de tratamiento—, al tiempo que se diseñan soluciones de largo plazo que fortalezcan los acueductos corregimentales de todo el municipio frente a fenómenos climáticos como El Niño. 

La comunidad advierte que cada temporada seca profundiza las brechas entre el casco urbano y los corregimientos, y reclama que el derecho al agua se convierta en prioridad real de la inversión pública antes de que la combinación de sequía, altas temperaturas y deterioro de la infraestructura deje a estos territorios en una crisis humanitaria silenciosa. 

Corregimientos de Valledupar, entre el calor y los racionamientos

En Valledupar, el impacto de la sequía y las altas temperaturas se siente con mayor fuerza en los corregimientos, donde el acceso al agua potable ha sido históricamente intermitente y precario. Informes de EL PILÓN de años anteriores ya advertían que la zona rural de la capital del Cesar, con más de 20 corregimientos, arrastra rezagos en saneamiento básico y acueductos, con comunidades como Guaymaral, Badillo y Los Venados recurrentemente afectadas por la falta de servicio.

A este panorama estructural se suma ahora la transición hacia El Niño, que se traduce en menos lluvias y en una presión adicional sobre ríos y fuentes superficiales que abastecen los acueductos rurales. “Sabemos que, con El Niño, las lluvias tienden a bajar y el calor se intensifica, por eso estamos insistiendo en que los municipios activen desde ya sus planes de contingencia para garantizar el agua”, ha señalado el Ideam en sus llamados recientes a preparación y prevención.

“Para que llegue el agua es una lucha”

En el corregimiento de Los Venados, jurisdicción de Valledupar, los habitantes describen una crisis que, aseguran, se repite cada año pero que en las últimas semanas se ha vuelto insostenible por la sequía. “Lo que pasa es que en el corregimiento de Los Venados el acueducto está deteriorado. Últimamente, para que llegue el agua a la comunidad, tiene uno que irse directamente allá a la bocatoma, y para que suba el agua es una lucha”, relataron los residentes de la zona.

Fachada del acueducto de Los Venados, donde la comunidad denuncia falta de mantenimiento y presencia permanente de personal técnico. FOTO: Cortesía.

Fachada del acueducto de Los Venados, donde la comunidad denuncia falta de mantenimiento y presencia permanente de personal técnico. FOTO: Cortesía.

Según un testimonio, el problema no es nuevo, pero se agudizó desde la construcción y entrega del actual acueducto regional hace unos siete u ocho años: “Estábamos mejor anteriormente cuando servía el acueducto viejo. Desde que la administración entregó el acueducto este, eso ha hecho lo peor”, afirmó, al recordar que la obra fue entregada durante el gobierno departamental de Luis Alberto Monsalvo.

Un acueducto moderno, pero sin operación adecuada

El acueducto de Los Venados capta agua en la parte alta del río Garupal y hace parte del llamado acueducto regional del sur, que debería beneficiar también a corregimientos como Caracolí, El Perro y Guaymaral. La infraestructura fue presentada como una solución de largo plazo, con planta de tratamiento y procesos de filtración, pero hoy la comunidad denuncia que no hay personal fijo capacitado ni mantenimiento adecuado, lo que ha deteriorado el sistema.

“El acueducto tenía todo el proceso, la planta de tratamiento normal, pero como la han tenido descuidada, nunca se ha visto una persona que esté pendiente de eso. Se ha ido deteriorando, ensuciando, entonces prácticamente el agua llega sucia, y eso cuando llega”, indicó un habitante. A esto se suma que, por la disminución de caudales asociada a la sequía, el líquido solo llega a las viviendas “de vez en cuando”, según denuncias recientes de la comunidad y de medios locales.

Carrotanques y pozos, una respuesta insuficiente

Frente al desabastecimiento de las últimas semanas, los habitantes de Los Venados han recurrido a soluciones de emergencia como el uso de pozos profundos, aunque este mecanismo no alcanza para una población que sigue creciendo. “Lo que necesita la comunidad es el servicio del agua, pero en el momento, por cuestiones de sequía, sería bueno el carrotanque. El problema es que no lo envían constantemente, a veces llega uno o dos carrotanques al mes y aquí hay mucha gente, el agua es lo principal para un ser humano”, reclamó uno de los voceros comunitarios.

La alternativa de los pozos profundos, depende del fluido eléctrico para hacer funcionar las turbinas. “Últimamente la electricidad también está fallando demasiado, se va todas las noches y en el día también. Cuando llega la luz, aprovechamos los pozos, pero si no hay luz, no hay cómo sacar el agua”, explicó uno de los afectados. Esa doble vulnerabilidad –sin agua por el acueducto y sin energía para operar los pozos– deja a la población expuesta justo cuando el país se prepara para un escenario de mayores temperaturas y menor oferta hídrica.

Piden a acciones de corto y largo plazo

Mientras el Gobierno nacional llama a alcaldías y gobernaciones a activar planes de prevención frente al probable desarrollo de El Niño, la comunidad de Los Venados pide acciones concretas tanto inmediatas como estructurales. En el corto plazo, insisten en que se garantice el suministro continuo de carrotanques y el acompañamiento técnico para mejorar la captación en la bocatoma del acueducto.

A mediano y largo plazo, el reclamo se centra en la necesidad de asegurar la operación estable del acueducto regional, con personal capacitado, mantenimiento permanente de la planta de tratamiento y soluciones frente a la reducción del caudal del río en épocas de sequía. “Aquí necesitamos que los entes territoriales se comprometan de verdad con el servicio del agua, porque cada verano es lo mismo y ahora con ese Niño que viene, la situación puede ser peor”, advirtió un habitante consultado.

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