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Academia, cultura y ciudad firman compromiso para proteger los árboles patrimoniales de Valledupar

Academia, instituciones y actores culturales se comprometieron en el foro “Los Árboles Cantan” a impulsar la declaratoria y protección de los primeros árboles patrimoniales de Valledupar, priorizando especies nativas y acciones técnicas y legales.

El foro “Los Árboles Cantan”, liderado por la Universidad de Santander (UDES) en alianza con la Fundación Universitaria del Área Andina y la Universidad Popular del Cesar.

El foro “Los Árboles Cantan”, liderado por la Universidad de Santander (UDES) en alianza con la Fundación Universitaria del Área Andina y la Universidad Popular del Cesar.

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El foro “Los Árboles Cantan” no solo dejó diagnósticos técnicos sobre el estado del arbolado urbano de Valledupar, sino también un compromiso público entre academia, instituciones y actores culturales para avanzar en la declaratoria de los primeros árboles patrimoniales de la ciudad.

La iniciativa, liderada por la Universidad de Santander (UDES) en alianza con la Fundación Universitaria del Área Andina y la Universidad Popular del Cesar, busca abrir una ruta institucional para proteger ejemplares emblemáticos como el Mango de la Plaza Alfonso López, las Ceibas de la Glorieta de los Músicos y los Cauchos de la Gobernación del Cesar, considerados verdaderos monumentos vivos por su valor histórico, ambiental y cultural.

La iniciativa, liderada por la Universidad de Santander (UDES) en alianza con la Fundación Universitaria del Área Andina y la Universidad Popular del Cesar, busca abrir una ruta institucional para proteger ejemplares emblemáticos

La iniciativa, liderada por la Universidad de Santander (UDES) en alianza con la Fundación Universitaria del Área Andina y la Universidad Popular del Cesar, busca abrir una ruta institucional para proteger ejemplares emblemáticos

Especies que dominan la ciudad

Antonio Rudas, ingeniero forestal senior, explicó que el árbol más abundante en Valledupar es el mango, que representa cerca del 40% o incluso más del arbolado urbano en ciertas áreas. Aunque no es una especie nativa, su presencia es estructural en el paisaje local y en muchos casos está asociada a árboles centenarios.

Después del mango, mencionó otras especies de amplio uso urbano como el maestro y el olivo negro, este último introducido en distintas administraciones por su sombra y resistencia. También resaltó la presencia de especies nativas como el roble negro, la seiba y el algarrobo, que cumplen funciones clave en regulación térmicabiodiversidad y soporte ecológico.

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Cinco especies nativas prioritarias

A partir del evento y del contexto ecológico de Valledupar, Rudas mencionó cinco especies nativas que deberían priorizarse en programas de reforestación urbana y periurbana.

El roble negro, una de las especies más valiosas para sombra y reducción de temperatura. Rudas destacó que tiene alta densidad foliar, buen comportamiento en la ciudad y facilidad de reproducción.

También la ceiba, árbol emblemático de gran porte, útil como regulador climático por su copa amplia y su capacidad de generar sombra en espacios abiertos; el algarrobo, que además de su valor ecológico, tiene importancia alimentaria y cultural. Su fruto es nutritivo y su presencia contribuye a la resiliencia de suelos secos.

Igualmente, el trompillo, especie adaptada a condiciones de estrés hídrico y útil para fortalecer coberturas vegetales en zonas urbanas.

Finalmente, mencionó el resbala mono, cuyo comportamiento caducifolio le permite soportar periodos secos con menor pérdida de agua, una ventaja importante en el clima de Valledupar.

El foro dejó una hoja de ruta clara: Valledupar debe ampliar la sombra urbana, priorizar especies nativas, proteger los árboles históricos y avanzar hacia viviendas y espacios públicos más bioclimáticos.

El foro dejó una hoja de ruta clara: Valledupar debe ampliar la sombra urbana, priorizar especies nativas, proteger los árboles históricos y avanzar hacia viviendas y espacios públicos más bioclimáticos.

Un compromiso que nace desde la palabra y la acción

Durante el acto de cierre, Martín Elías Mendoza, comunicador, profesor universitario e investigador del proyecto, destacó que la propuesta no puede quedarse en un ejercicio académico más, sino convertirse en una hoja de ruta concreta para la ciudad.  “Este documento no es un papel más, es la voluntad unificada de una ciudad que decide que sus nietos conozcan la selva, que el mango siga dando sombra y que los cauchos sigan protegiendo nuestra historia”, expresó al momento de la firma del compromiso.

Mendoza insistió en que el propósito del proyecto es que la ciudadanía y las instituciones dejen de ver el árbol únicamente como ornamento y empiecen a reconocerlo como testigo de memoria, identidad y biodiversidad, con una protección diferenciada dentro de la política pública local.

Lo que pide la ciudad

Desde el Concejo Municipal, su presidente José Gnecco aseguró que la corporación respaldará la iniciativa y acompañará las acciones necesarias para convertirla en acuerdo, mientras que la academia y las entidades aliadas coincidieron en que el proceso debe traducirse en decisiones concretas, seguimiento técnico y protección legal para los ejemplares más emblemáticos de la ciudad.

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El foro dejó una hoja de ruta clara: Valledupar debe ampliar la sombra urbana, priorizar especies nativas, proteger los árboles históricos y avanzar hacia viviendas y espacios públicos más bioclimáticos. También propuso fortalecer viveros, inventarios arbóreos y acciones inmediatas en sectores de mayor vulnerabilidad térmica.

Temas tratados
  • Algarrobo
  • Arbolado urbano
  • árboles patrimoniales
  • Biodiversidad
  • ceiba
  • clima urbano
  • Especies nativas
  • Fundación Área Andina
  • mango
  • Política Pública

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