El departamento de Córdoba enfrenta una de las emergencias climáticas más graves de su historia reciente, con más de 120.000 personas damnificadas tras el desbordamiento de los ríos Sinú y San Jorge. Las imágenes captadas desde el aire revelan la magnitud del desastre: municipios enteros han quedado sumergidos, y cerca del 80 % del territorio departamental reporta daños severos en viviendas, vías y miles de hectáreas de cultivos. En total, son 27 los municipios que hoy se encuentran bajo el agua, transformando el mapa de la región en un paisaje de inundaciones que parece no tener fin.
“Estamos pasando un trago amargo”
La situación es crítica en las zonas rurales, donde miles de familias han perdido su único sustento tras la inundación de más de 40.000 hectáreas de producción agrícola. Al respecto, el gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta, ha sido enfático sobre la profundidad de esta crisis: “Hoy tenemos grandes afectaciones en todo el departamento; estamos pasando un trago amargo. Tenemos animales muertos por cantidad y cultivos perdidos totalmente”.
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Detrás de estas cifras hay comunidades enteras que han tenido que abandonar sus hogares con lo poco que pudieron rescatar, refugiándose en albergues o improvisando campamentos en las zonas más altas. Según el Ideam, la tragedia se debe a lluvias récord provocadas por un frente frío que descargó en un solo día el agua que normalmente cae en todo un mes, saturando los suelos y dejando a la población en una vulnerabilidad absoluta.
Un futuro incierto
Ante la gravedad de los hechos, las autoridades locales y nacionales han activado planes de emergencia, mientras que departamentos vecinos han comenzado el envío de toneladas de ayudas para mitigar el hambre y la falta de refugio. El gobernador Zuleta ha insistido en que la magnitud de la tragedia requiere una presencia nacional inmediata: “Necesitamos que el Gobierno Nacional vea la magnitud de las afectaciones; la capacidad local ya fue superada”.
Sin embargo, la preocupación crece ante el pronóstico de que la temporada habitual de lluvias está por comenzar en marzo, lo que podría empeorar la situación de quienes hoy ya lo han perdido todo. Córdoba necesita hoy una respuesta sólida y humana, pues reconstruir los hogares y la economía de estas 120.000 personas será un proceso que tomará mucho más tiempo que el que tarde el agua en bajar.













