Sin más preámbulo, esta vez nuestro llamado es a que, después de las elecciones, los diferentes sectores de la clase dirigente del Cesar comiencen a remar unidos para un mismo lado, y este no podría ser otro que el de defender los intereses de la región.
A partir de esta semana las elecciones presidenciales deben quedar atrás. Se sabe que, al igual como ocurrió en buena parte del país, el Cesar y su capital, Valledupar, vivieron una campaña intensa, marcada por diferencias ideológicas, fuertes debates en redes sociales y un ambiente político en el que la polarización fue el denominador común. Esa es una realidad que no se puede desconocer, pero tampoco puede convertirse en algo permanente para el futuro de la región.
Pero en eso consiste precisamente la democracia; su esencia es la confrontación de ideas durante las campañas, pero, una vez terminadas estas, debe desarrollarse un ejercicio que exige grandeza y madurez.






