ECONOMÍA

Subsidiar el pasaje del SIVA le cuesta $11.000 millones al año a Valledupar y al Cesar

Con los 16.370 millones que le cuesta al departamento y al municipio operar el SIVA, en un año se podrían pavimentar 15 calles.

El SIVA ajusta su operación durante la Semana Santa en Valledupar.

El SIVA ajusta su operación durante la Semana Santa en Valledupar.

Por: Katlin

@el_pilon

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Mantener el pasaje del SIVA en 3.300 pesos le está saliendo caro a Valledupar: en 2025 el sistema costó 16.370 millones de pesos y por taquilla solo entraron 5.437 millones. El resto lo pusieron la Alcaldía y la Gobernación del Cesar, que hoy cargan con cerca del 67 % del costo real de cada viaje.

Según la rendición de cuentas del sistema estratégico de transporte, operar el SIVA durante 2025 representó un gasto de 16.370 millones de pesos, mientras que el recaudo por tarifa apenas llegó a 5.437 millones. La brecha, cercana a los 11.000 millones de pesos, se cubre con recursos públicos del municipio y del departamento.

“El sistema se sostiene y se mantiene gracias a los aportes que en buena hora hace la Gobernación del Cesar y la Alcaldía de Valledupar”, reconoció el gerente del SIVA, Jaime González Mejía,  ante los asistentes a la audiencia pública.

¿Quién paga realmente el viaje?

En la práctica, por cada pasaje que se cancela en el bus, el usuario solo asume alrededor del 33 % del costo real del trayecto. El 67 % restante lo cubren las transferencias de la Alcaldía y la Gobernación a través del Fondo de Estabilización Tarifaria, que funciona como un salvavidas permanente para la operación.

“Gracias a esos aportes nosotros en el 2025 tuvimos una de las tarifas más económicas del país”, insistió el gerente, al defender el esquema de subsidios como una política para proteger el bolsillo de los usuarios.

La tarifa sube, el subsidio sigue

Aunque hoy la tarifa al público es de 3.300 pesos, el modelo de financiamiento no ha cambiado de fondo: el costo real de mover a cada pasajero sigue dependiendo en gran medida del aporte del Estado. La diferencia es que, con el ajuste, una parte mayor recae en el usuario, pero el grueso continúa siendo responsabilidad fiscal del municipio y del departamento.

El pasajero pagó solamente el 33 % de lo que le costaba el pasaje, el resto nos costaba a nosotros”, fue la frase con la que el gerente sintetizó la ecuación usuario–Estado durante la rendición de cuentas.

¿Hasta dónde aguanta la caja?

El propio SIVA puso en contexto el esfuerzo fiscal: con los 16.370 millones que cuesta operar el sistema en un año se podrían pavimentar unas 15 calles, construir varios parques como El Viajero o Los Algarrobillos o reponer kilómetros de redes de acueducto y alcantarillado. Es decir, cada peso que se va en subsidio al transporte se deja de invertir en otras obras de la ciudad.

Con un sistema que depende en dos terceras partes del dinero público, la gran discusión que queda planteada es cuánto tiempo más podrán sostener ese modelo las finanzas de Valledupar y del Cesar. Si la demanda no crece o los subsidios se recortan, la ciudad tendrá que decidir entre subir más la tarifa, recortar la oferta de buses o buscar nuevas fuentes de recursos para que el transporte público no se convierta en otra crisis anunciada.

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