La presentación del libro de Josefina Castro Daza a su padre, José Guillermo Castro, de la tarde del pasado viernes en la Cámara de Comercio, se convirtió en un concurrido evento social y cultural de palabras, magia, violines y vino de celebración, como lo hubieran deseado los recordados, padre e hija, Pepe y Fina.
Allá se dieron cita varias personas que sucedieron a las palabras de José Luis Urón, en cabeza de la Cámara, que impulsó su publicación.
Reproducimos las palabras escritas para el acto por sus amigas, testigos de la vocación cultural, artística y ambiental, María Victoria Saade Mejía y María Lourdes Castro Palmera, de la Filarmónica del Cesar, La FILAR y el Museo de Artes de Valledupar, MAV, respectivamente.
Escribió María Victoria exaltando la amistad, la cultura y la pluralidad: “Hablar de los amigos siempre será un reto, ¿cómo alcanzar a dimensionar una amistad? ¿Qué quedara pendiente? Son muchos los aspectos a resaltar, pero en este momento solo quiero hablar de Fina, y su conexión con la cultura, con las letras, con la música, con las artes en toda su diversidad.
“La mejor manera de recordar a Fina es relacionándola con su atracción por la cultura, pensando en ésta con amplitud: las costumbres, las letras, los sabores, las manualidades de esta vasta región, las artes plásticas y la música; desde la folclórica y hasta la académica.
“Siempre vislumbró planes diversos para esta ciudad: museos, ferias de arte, ferias de libro, grandes conciertos, jardín botánico, ciudad cívica, ciudad limpia y amable con el caminante… y así continuaría con la lista de planes que no logró realizar, pero que siempre soñó. En estos sueños siempre encontramos un hilo conductor: la creatividad, la humanidad, la belleza…
“Bastaría conocer su querida Casa Rosalía, para entender estas dimensiones que trato de describir. Es un lugar lleno de encanto, de trópico, de palabras sueltas y de arte; por donde se mire, se encuentran en este lugar desde objetos simples, que representan la región, recuerdos familiares de gran valor afectivo y, por supuesto, la obra plástica de su querido Celso, el hermano Checho, que ilumina toda la casa. Cada lugar es diverso, cada espacio tiene su impronta.
“Consecuente con su interés genuino en la cultura, Fina presentó siempre una postura democrática frente a la vida, amó la libertad, la diversidad de pensamiento, admiró la creatividad y fue apoyo para quien la desarrollaba, siempre con una mirada humana: “¡Respetuosa y, una vez más lo repito, libre!”.
“Desde la Filarmónica del Cesar, sentimos este apoyo genuino, con su presencia siempre, facilitadora de sus espacios para nuestra labor musical y amadrinando estudiantes para que recibieran clases de música en nuestra escuela.
“Nuestra presencia en este acto representa el cariño, el respeto y la admiración que desde la Filarmónica del Cesar sentimos por Fina, acompañándola en una de sus últimas batallas: escribir y describir desde sus entrañas la vida de su padre, como un acto de amor genuino. Nuestro afecto con Jaime, su esposo, y esas personas que Fina amó. Nuestro reconocimiento a Rafael (Hurtado, el editor) por el esfuerzo de presentar este libro en su nombre ».
Y endulzó la tarde María Lourdes Castro resaltando su sueño del museo de las artes:
“No creo que sea una casualidad que Fina haya elegido este día vestido de flores amarillas para recordarla. Fina fue una mujer apasionada. Una mujer que amó la vida con intensidad: el arte, la naturaleza, la buena música, la belleza.
“El arte en todas sus formas, como una extensión de su propio latido.
“Su mente era un territorio fértil donde nacían, sin descanso, nuevos
proyectos, sueños, metas por cumplir. Y casi siempre, esos sueños no hablaban solo de ella, sino de los otros: de cómo ayudar, de cómo cuidar, de cómo devolverle algo a su familia y a su querida ciudad de Valledupar.
“Fina fue una de las grandes admiradoras del arte de su hermano, Celso Castro. Y cuando la pasión y el amor se encuentran, ocurren grandes cosas. Alrededor del año 2017, Celso abrió su museo-taller en la Casa Castro Monsalvo, un espacio que él mismo llamó “casa, su cueva y su espacio personal”, que decidió compartir para acercar al público al mundo del arte que había conocido a lo largo de sus viajes. En ese momento, además de sus obras, ya contaba con una amplia colección de obras artísticas y piezas arqueológicas.
“Fina soñó con un museo para rendirle homenaje en vida a su hermano, levantar un museo como acto de amor. Para hacerlo realidad, Fina reunió a un grupo de personas de la ciudad, amantes del arte como ella, y de la mano de Leonor Dangond, dieron vida el 6 de abril de 2018, a la Fundación Museo de Artes de Valledupar, MAV. Promovió encuentros, tocó puertas y organizó eventos para recaudar fondos, como aquella primera parranda vallenata de mujeres —una fiesta a la que no pude asistir, pero que mi hermana aún recuerda como un hito en la historia cultural de Valledupar—.
“Fina fue una mujer valiente. Y aunque suene a realismo mágico, después de su partida hacia otro plano, algo nuevo comenzó a encenderse en el MAV. Mientras desempolvábamos piezas arqueológicas que habían permanecido guardadas en una esquina, en una sala cerrada de la Casa Castro Monsalvo, ocurrió algo especial: las piezas parecían despertar. Renacían. Como si nos hablaran. Como si nos indicaran dónde querían estar, cómo deseaban mostrarse, cómo verse más bellas. Fue casi una experiencia espiritual.
“Actualmente, el Museo de Artes de Valledupar, MAV, mantiene abierta al público una sala de arqueología y, solo en el último semestre del año 2025, ha realizado alrededor de 33 eventos artísticos para niños, adolescentes y adultos de la comunidad.
“Y es que el amor es lo único que realmente trasciende el tiempo y el espacio. Por eso el Museo sigue vivo. Como una llama que no se apaga. Una llama que invita, casi sin pedir permiso, a cuidarlo, a consentirlo, a protegerlo… a amarlo, como lo haría una buena hermana.
“Y hoy, Fina nos sigue dejando regalos. Este libro que hoy se presenta no es solo una recopilación de recuerdos: es un gesto de amor que atraviesa generaciones. En sus páginas vive la voz de Fina: esa mujer que vivió con muchas pasiones”.
Un asistente consulta las crónicas y relatos incluidos en el nuevo libro durante el evento de lanzamiento. Said Armenta/ EL PILÓN.










