Por Mary Daza Orozco
Mañana es el Día del Idioma Español, la misma fecha en que murió Miguel de Cervantes Saavedra, se festeja en todos los colegios con suntuosidad: desfiles de moda, conjuntos vallenatos y alusiones a las leyendas de esta tierra, concursos, globos, tamboras, en fin, un festín que más parece un preludio del Festival. Está bien, es un homenaje a uno de los patrimonios respetables que tenemos, pero, ¿no sería mejor, sin aguar la fiesta, que se hiciera un balance de cómo hablamos, especialmente los estudiantes, profesores y periodistas, la lengua materna? Un espacio para reflexionar, por ejemplo, en qué tanto ha logrado la institución educativa en la enseñanza de la Lengua Castellana
Los jóvenes se gradúan y llegan a la universidad más interesados en el inglés que en los disparates que dicen o escriben en español, lo he palpado en mis clases de esa disciplina en las que siempre hay que comenzar de nuevo por enseñar qué es un sustantivo, las conjugaciones, en fin, lo más elemental que debería ser obligatorio para graduarse.






