El Valle del Cauca se ha convertido en el epicentro de mujeres famosas no solo por su belleza sino por su educación y cultura política que cuando hay arraigo altruista, este se traduce en sentimiento social cuyo paso final se centra en servicio a las instituciones que permitan la entrada a la conciliación nacional en un país que como el nuestro, la prueba femenina en el poder podría frenar la sociedad de locura que vivimos cada día, y solo así, entrar en la sociedad de la sensatez y la cordura.
Así inicia la candidatura de una digna mujer caleña de clase alta, marcada por el servicio social heredado de su madre altruista y de un padre amante de la convivencia y el deporte. Logró ser elegida representante a la Cámara y senadora con el aval del conservatismo absoluto y bajo la bandera del “Centro Democrático”, con el lema “mano dura, corazón grande”, obteniendo amplia votación. Antes, como politóloga y empresaria, dedicó su interés a la ciudadanía y como doctora en ciencias políticas se enfocó en la democracia bien entendida.
Cofundadora de movimientos democráticos, radical en sus ideas y convicciones, defensora de la fuerza pública, contraria al acuerdo de paz con las FARC-EP, y al liberalismo de obsesiones falsas. Bajo estas ideas anunció oficialmente su candidatura presidencial posicionándose como la primera opción de su partido y símbolo de un regreso de la derecha al país.






