Por Ricardo Gutiérrez
Infinidades de razones tendría el Rey de Reyes, Colacho Mendoza, cuando decía en una sus canciones que sentía un alivio en su alma cuando salía para La Junta, la tierra que más le gustaba.
El, como Diomedes sentía una fascinación por ese bello pueblito, habitado inicialmente por familias de origen español que buscaron un clima sano para establecer explotaciones ganaderas en esas sabanas situadas en la ladera de la Sierra Nevada, en donde se unen fraternalmente, creando un torbellino, dos pequeños ríos, el Santo Tomás y el San Francisco.






