Si bien este escrito hubiera podido ser motivado por el contenido del libro de Héctor Abad, lo ha sido puntualmente por su mero e inspirador título que llama a serias reflexiones existenciales, lo que me significa en que al final todos seremos un olvido.
Eso ha sido el colectivo humano construyendo, destruyendo, enterrando, es decir, olvidando. Nosotros mismos llegaremos a ser una imagen borrosa en la mente de tu nieto o una foto inidentificable en manos de un extraño que dirá: “y ese viejo quién sería?”.
Existen debajo del pavimento de modernas ciudades, edificaciones y obras de las que otrora fueron bellas ciudades hoy enterradas, olvidadas.






