En la vereda El Guaimaro, en la zona rural limítrofe entre Cesar y Magdalena, un joven identificado como Andrés Borré Redondo, de 26 años, perdió la vida tras ser mordido por una serpiente venenosa llamada “boquidorá”. Este lamentable hecho ha provocado preocupación en la comunidad local por tratarse del segundo caso mortal por mordedura de serpiente en el departamento.
Según familiares, inicialmente Borré fue atendido por un curandero debido a la lejanía del lugar con los centros de salud más cercanos. Posteriormente, su estado se agravó y fue trasladado a centros asistenciales en Chimichagua, El Banco y Bosconia, pero no recibió a tiempo el tratamiento con suero antiofídico, lo que finalmente le ocasionó la muerte.
Esta demora en la atención médica es recurrente en las zonas rurales, donde la falta de acceso oportuno y las creencias alrededor de las mordeduras de serpientes venenosas ponen en riesgo la vida de las víctimas. Habitantes y autoridades insisten en la necesidad de extremar las medidas de precaución y mejorar la disponibilidad de sueros antiofídicos en instituciones de salud rurales para evitar tragedias similares.
Comentarios de expertos en salud
Eileen Benítez, profesional de apoyo en toxicología de la Secretaría de Salud departamental, afirmó que “todas las instituciones con servicios de urgencia deben contar con sueros antiofídicos y ser responsables en la atención de estos pacientes, según la normativa vigente. La Secretaría y el CRUE brindan apoyo solo en emergencias masivas o cuando las instituciones no disponen del medicamento”.
Benítez explicó que el Instituto Nacional de Salud prioriza la venta directa de antivenenos a hospitales y clínicas ante el desabastecimiento causado por la exportación irregular de estos insumos a otros países. También destacó el retraso en la respuesta a las solicitudes de compra por parte de algunas instituciones, situación que dificulta la disponibilidad del antídoto en el departamento.
Ella insistió en la necesidad de que las instituciones sean persistentes en la compra y mantengan comunicación constante con el Instituto Nacional de Salud para asegurar el suministro oportuno del antiveneno, vital para tratar mordeduras de serpientes como la boquidorá.
Datos epidemiológicos y recomendaciones
Según el Instituto Nacional de Salud, en el departamento del Cesar se han registrado 207 casos confirmados de mordeduras de serpientes en 2025, con una letalidad del 0,48%. De estos casos, 141 fueron por mordedura de boquidora (Bothrops), que afecta principalmente miembros inferiores y es la causa de muertes anuales en la región. Se reportaron 59 casos en mujeres, 148 en hombres y 22 en población indígena, y 168 pacientes requirieron suero antiofídico.
Estas muertes son prevenibles con atención médica oportuna, pero en zonas rurales persisten creencias populares que demoran la búsqueda de ayuda profesional.
Según el INS, la boquidora es una serpiente venenosa que inyecta un veneno con propiedades hemorrágicas y necrotizantes. Entre los síntomas más comunes de envenenamiento por esta serpiente se encuentran hinchazón local, dolor intenso, sangrado, daño tisular y síntomas sistémicos como dolor de cabeza y malestar general.
Medidas recomendadas tras una mordedura
Tras una mordedura de serpiente, es fundamental acudir inmediatamente a un centro de salud para recibir el suero antiofídico, que es el tratamiento específico para neutralizar el veneno. Mientras se busca atención médica, es importante mantener la extremidad afectada inmóvil y en posición baja para evitar que el veneno se disperse más rápidamente por el cuerpo.
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No se deben aplicar torniquetes ni realizar incisiones ni succionar el veneno, ya que estas prácticas pueden causar mayores daños y aumentar el riesgo de infección. Tampoco se recomienda colocar hielo o utilizar remedios caseros, ya que pueden retrasar la atención médica adecuada y empeorar las lesiones locales.
Se debe evitar el consumo de alcohol o medicamentos sin prescripción médica, pues pueden interferir con el tratamiento y agravar el estado del paciente. Finalmente, es esencial mantener una comunicación rápida y constante con las autoridades sanitarias para asegurar la disponibilidad del suero antiofídico, ya que su administración temprana es la única forma efectiva de reducir la mortalidad por mordeduras de serpiente, especialmente en zonas rurales como el Cesar.






