CESAR

Cómo ayudar a los damnificados de Córdoba desde Valledupar: puntos de acopio y cuenta para donar

Durante las próximas dos semanas todas las parroquias recibirán donaciones en especie, y también puedes aportar a la cuenta de ahorros Bancolombia 523-000003-82 a nombre del Secretariado de Pastoral Social de Valledupar.

Ayudas humanitarias salen desde la Pastoral Social de Valledupar rumbo a Córdoba, llevando alimentos y elementos de primera necesidad para las familias afectadas por las inundaciones. Foto: Said Armenta.

Ayudas humanitarias salen desde la Pastoral Social de Valledupar rumbo a Córdoba, llevando alimentos y elementos de primera necesidad para las familias afectadas por las inundaciones. Foto: Said Armenta.

Por: Katlin

@Katlin Navarro Luna

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El agua subió en la Perla del Sinú y con ella la incertidumbre de miles de familias que lo han perdido todo por las inundaciones en Córdoba, mientras desde Valledupar la Pastoral Social y el Banco de Alimentos activan una campaña de donaciones en especie y en dinero para llevar ayuda urgente a los damnificados, con cada parroquia de los barrios de la ciudad recibiendo aportes en especie durante las próximas dos semanas.

El drama en la Perla del Sinú

Las lluvias atípicas asociadas a dos frentes fríos han convertido amplias zonas de Córdoba en un paisaje de aguas estancadas, cultivos arrasados y viviendas inhabitables. Según reportes del UNGRD, cerca de 58.000 familias están damnificadas en 24 de los 30 municipios, con miles de hectáreas inundadas y barrios enteros de Montería y otras localidades convertidos en albergues improvisados.

Entre el lodo y las pérdidas materiales, las principales carencias hoy son alimentos, elementos de descanso y protección frente a enfermedades asociadas al agua estancada.​

Valledupar se moviliza

Ante este panorama, la Diócesis de Valledupar, el Secretariado de Pastoral Social y el Banco de Alimentos activaron una campaña solidaria para socorrer a las familias damnificadas de Córdoba, articulando parroquias, fieles y ciudadanía en general.

La iniciativa se apoya en la experiencia acumulada de la Pastoral Social y el Banco de Alimentos de Valledupar, que desde hace años trabajan en asistencia humanitaria y seguridad alimentaria en comunidades vulnerables del Cesar y La Guajira.​ “El agua subió en la Perla del Sinú y con ella la incertidumbre de miles de familias que lo han perdido todo. Pero la distancia no nos separa, nos une en un solo latido de solidaridad”, plantea el mensaje central de la campaña que se impulsa desde Valledupar.

El llamado es a transformar la empatía en acciones concretas: donaciones en especie, aportes económicos y voluntariado alrededor de los centros de acopio parroquiales.

“Un corazón generoso para el que hoy lo necesita”

El padre Rafael Amaya, director de la Pastoral Social de la Diócesis de Valledupar y del Banco de Alimentos, subraya que esta respuesta nace de la fe y de la responsabilidad con el prójimo. “Qué hermoso poder compartir con ustedes esta experiencia, la experiencia de ayudar al que lo necesita”, afirmó a EL PILÓN.

Padre Rafael Amaya Amaya, director de la Pastoral Social y del Banco de Alimentos de Valledupar. Foto: Said Armenta.

Padre Rafael Amaya Amaya, director de la Pastoral Social y del Banco de Alimentos de Valledupar. Foto: Said Armenta.

“El Banco de Alimentos de la Diócesis de Valledupar ha iniciado una campaña para recoger alimentos no perecederos, sábanas, colchones y todo aquello que se necesita para nuestros hermanos damnificados del departamento de Córdoba, para así hacernos presentes, hacer sentir a estos hermanos que no están solos”, explica el sacerdote.

“Por eso los invito, de verdad, a que podamos tener un corazón humilde, un corazón lleno de amor, pero especialmente un corazón generoso para poder dar al que hoy lo necesita”, agrega, al tiempo que convoca a la ciudadanía a unirse de manera activa.

Dónde y qué donar: parroquias y Banco de Alimentos

La campaña dispone como centros de acopio todas las parroquias de la Diócesis de Valledupar y la sede del Banco de Alimentos, facilitando la participación de barrios, corregimientos y veredas.​ “Las parroquias de la diócesis de Valledupar son los lugares que hemos escogido para ser centros de acopio; la parroquia que más cerca le quede, allí puede llegar y llevar sus donaciones”, puntualiza el padre Amaya.

Se están recibiendo especialmente: Alimentos no perecederos como enlatados, arroz y granos; Kits de aseo y pañales; Colchonetas, sábanas y toldillos para familias que lo perdieron todo; Ropa limpia y en buen estado para adultos, niñas y niños.

“Les invitamos a que nos unamos como hermanos para ayudar al más necesitado”, insiste el sacerdote, recordando que cada aporte, por pequeño que parezca, puede convertirse en comida caliente o un lugar seco para descansar.

Aportes en dinero y capacidad instalada del Banco de Alimentos

Además de las donaciones en especie, la campaña habilitó una cuenta bancaria para quienes prefieran aportar recursos económicos, que se destinarán a la compra de suministros directamente en la zona de emergencia.

Las donaciones se reciben en la cuenta de ahorros Bancolombia No. 523-000003-82, a nombre del Secretariado de Pastoral Social de Valledupar, lo que permite responder con rapidez a necesidades específicas en Córdoba.

El llamado se apoya en la capacidad operativa del Banco de Alimentos de Valledupar, que en 2025 gestionó y entregó 1.049.688 kilogramos de alimentos y productos esenciales, beneficiando a miles de familias en inseguridad alimentaria a través de 32.900 mercados estratégicos.​

La organización trabaja de la mano con 225 beneficiarios institucionales –entre parroquias y organizaciones sociales– y desarrolla programas como comedores infantiles (más de 5.000 niños y jóvenes con nutrición diaria) y recuperación de alimentos agrícolas mediante el programa Reagro.​

Con metas de expansión de comedores, cultivos propios y más voluntariado para 2026, el Banco de Alimentos busca “seguir siendo el puente entre la abundancia y la necesidad, con un equipo humano comprometido y procesos de calidad”, según su dirección.​ 

“Quiero agradecerles este gesto tan hermoso y recuerden que el que da con alegría, Dios lo bendice”, concluye el padre Rafael Amaya, mientras Valledupar vuelve a demostrar que la solidaridad también puede desbordarse.

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