El desarrollo socioeconómico del departamento del Cesar depende de la calidad de sus vías. Estas recorren los distintos municipios y poblaciones, de modo tal que permiten la generación de empleo, la reducción de la informalidad y una mejora en la calidad de vida de los cesarenses.
En la actualidad, hay un proyecto vial propuesto por el gobierno nacional, el cual es de toda la relevancia y actualidad para los cesarenses, y que consiste en la creación de la vía de doble calzada entre Valledupar y San Roque, la cual conectaría mejor las dos grandes urbes del Cesar, que son Valledupar y Aguachica.
Si bien este proyecto cambiaría la realidad socioeconómica del departamento, tal como lo demostrará este artículo, se encuentra que la negligencia del actual gobierno no ha permitido el inicio de dicha megaobra, por lo que, el actual mandatario —y cabeza de la Rama Ejecutiva del Poder Público— está relegando las grandes obras de infraestructuras tan vitales y necesarias para nuestra tierra.
Prueba de ello es la mentada propuesta que se encuentra en el actual Plan Nacional de Desarrollo, la cual ha sido poco más que tinta mojada, en tanto nos encontramos ad portas del fin del presente gobierno sin que haya iniciado la creación de la vía de doble calzada entre Valledupar y San Roque.
En este escrito se analizará cuál sería el impacto socioeconómico de dicho proyecto en Aguachica y Valledupar, por lo cual, se medirá cómo las omisiones del gobierno de turno afectan a los cesarenses en el presente y el futuro.
Asimismo, se estudiará un segundo megaproyecto de infraestructura que no ha visto la luz y se encuentra en dicho Plan Nacional de Desarrollo, que es la mejora estructural de la vía entre Aguachica y Ocaña, la cual reduciría el tiempo de recorrido entre ambas ciudades de dos horas a 50 minutos.
La materialización de estos dos proyectos supondría una transformación socioeconómica del departamento para los próximos diez años. Para ello, valga analizar el estado actual de la tasa de desempleo y de informalidad de Valledupar y de Aguachica, como las dos poblaciones principales del Cesar, que acorde al informe de cuentas departamentales y municipales del DANE en 2024, denota que Valledupar reporta una tasa de desempleo del 12 % y una informalidad del 58 %, mientras que Aguachica alcanza una tasa de desempleo del 13 % y una informalidad del 65 %. Ello implica que en ambas ciudades hay enormes cantidades de vendedores informales, jóvenes desempleados y familias con ingresos irregulares. Esta realidad podría cambiarse si estos proyectos de infraestructura se llevasen a cabo.
Ahora bien, estos megaproyectos implicarían la creación de miles de empleos directos e indirectos en la fase de construcción, en cuanto a obreros, conductores, proveedores de materiales y alojamiento. Pero, el impacto más profundo estaría con la terminación de las vías, pues el crecimiento estimado para el producto interno bruto del departamento del Cesar sería del 1,5 % adicional cada año debido a la reducción de costos logísticos, un mayor flujo comercial y la inversión regional, es decir, en 10 años, Valledupar crecería en un 12 % adicional al proyectado sin estas obras.
¿Cómo se traduciría esto en la vida del cesarense? Sencillo, en una reducción de los tiempos de viaje, el costo de los alimentos y mercancía junto a una mayor competitividad del comercio por el crecimiento de la agroindustria en la región. Lo cual no se podrá ver en la cotidianidad del cesarense por las continuas omisiones del gobierno nacional, pero, quien más adolece de dicha desidia es Aguachica, pues pierde la oportunidad de convertirse en un hub/nodo logístico entre los puertos del Caribe y los Santanderes.
La pérdida de Aguachica viene de su coste de oportunidad, en cuanto esta sería un centro de distribución y actividad empresarial acorde a las estimaciones planteadas por los estudios de impacto de infraestructura del Banco de la República. Al punto tal que, según los informes del Departamento Nacional de Planeación, la construcción de estas obras de infraestructura implicaría un crecimiento estimado de 4 % anual en Aguachica, que acumularía un 40 % al paso de 10 años, en una reducción significativa del desempleo y la informalidad. Dichas proyecciones están perdiéndose por la indolencia del gobierno nacional con estos proyectos.
Para concluir, estas obras son una necesidad económica y social, pues son infraestructura social, en tanto se conectan personas y oportunidades laborales, productores y consumidores, ciudades y su porvenir. El futuro decenio del departamento depende de sus vías y el gobierno nacional está trancando este bello horizonte que hemos planteado.
Por: Sergio Luis Padilla Oñate, Abogado./ chechopadilla01@gmail.com







