VALLEDUPAR

Mientras la Defensoría estrena nueva sede, el abandono del entorno enciende alertas por invasión 

Lotes cubiertos de maleza, acumulación de residuos y ausencia de intervención institucional contrastan con la inversión realizada en la edificación de la Defensoría, una situación que, según pudo constatar EL PILÓN, podría derivar nuevamente en ocupaciones irregulares si no se adoptan medidas oportunas.

La nueva sede de la Defensoría del Pueblo en Valledupar, aún sin entrar en funcionamiento. Foto: EL PILÓN.

La nueva sede de la Defensoría del Pueblo en Valledupar, aún sin entrar en funcionamiento. Foto: EL PILÓN.

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La nueva sede de la Defensoría del Pueblo en Valledupar, aún sin entrar plenamente en funcionamiento, ya enfrenta un problema externo que no es menor: el deterioro y abandono del entorno inmediato que la rodea, en un sector donde persisten antecedentes recientes de ocupaciones irregulares.

El área corresponde al viejo lote del nuevo Idema, distinto al predio donde se construyó la Plaza de Vendedores, próxima a ser inaugurada. Este terreno fue objeto de desalojo por parte de la Alcaldía el año pasado y desde entonces se ha advertido sobre el riesgo de una nueva invasión ante la falta de control urbano permanente.

Lotes cubiertos de maleza, acumulación de residuos y ausencia de intervención institucional contrastan con la inversión realizada en la edificación de la Defensoría, una situación que, según pudo constatar EL PILÓN, podría derivar nuevamente en ocupaciones irregulares si no se adoptan medidas oportunas.

La moderna sede de la Defensoría del Pueblo fue una iniciativa impulsada por el exdefensor Carlos Camargo, hoy magistrado de la Corte Constitucional, y el exconcejal Luis Fernando Quintero, lo que refuerza el carácter institucional y estratégico del proyecto dentro de la ciudad.

A este panorama se suma que, en días pasados, la alianza FONVISOCIAL y Carvajal&Soto anunció la construcción de la tercera torre de viviendas de Villa Bolivariana en el mismo sector, incrementando la presión urbana y la necesidad de una intervención integral del entorno.

Las imágenes evidencian un patrón repetido en Valledupar: obras públicas o institucionales que se levantan sin una acción coordinada sobre el espacio circundante, lo que termina convirtiéndose en foco de invasión, inseguridad o conflictos sociales.

El llamado es preventivo. Antes de que el problema estalle, se requiere articulación entre la Alcaldía, Secretaría de Gobierno, Planeación y las autoridades de control para proteger el entorno urbano de una sede que, paradójicamente, está llamada a defender los derechos ciudadanos.

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