Alianza Valledupar cayó nuevamente en la Liga BetPlay I-2026, recibiendo su primera derrota en casa de la temporada ante América de Cali y por una contundente goleada 3-0, que tuvo al uruguayo Wiston Fernández como uno de los principales señalados por la afición local.
Irregular primer año
El uruguayo, que llegó a reforzar el cuadro vallenato a comienzos del 2025, jugó la mayor parte de su carrera en el balompié charrúa como volante de marca; sin embargo, en el cuadro vallenato le dieron la tarea de ser el volante ofensivo que conectara el centro del campo con el frente de ataque.
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Su primer año en Valledupar no fue malo, pero tampoco estuvo cerca de ser lo esperado. Quien en el papel tenía la tarea de ser el ‘10’ del equipo anotó 3 goles en el 2025 gracias a su buena media distancia, pero solo dio una asistencia por liga en todo el año, promediando menos de 2 pases clave por partido y acertando poco más del 70 % de los pases en el campo rival.
Adicionalmente, promedió entre 10 y 11 pérdidas de posesión por partido en el 2025, que en la gran mayoría de ocasiones se dieron por su pasividad en el manejo del balón, dilapidando jugadas por su falta de decisión.
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Tampoco estuvo preciso con los balones largos, que se supone deben ser uno de los fuertes de los volantes ofensivos, promediando entre 1 y 2,9 pases largos precisos por partido.
Sin embargo, supo ser una de las piezas recurrentes en los planteamientos de Hubert Bodhert por su fortaleza física, jugando 32 partidos de liga en el año. Pese a tener un rendimiento por debajo de los 7 puntos en el 2025, se sabe que la adaptación pudo influenciar.
Pésimo 2026
Ya oficialmente con el número ‘10’ en la espalda tras la salida de José Muñoz, y con un año de trabajo encima, el cuadro vallenato depositó la esperanza de creación de juego en el uruguayo Wiston Fernández.
Sin embargo, a la fecha de publicación, el nivel del uruguayo va de capa caída. Pese a que ya se reportó con un gol en el 2026, sigue sin ser determinante en el ataque ‘aliancista’.
En 8 partidos no registra asistencias, pese a ser uno de los jugadores que más entra en contacto con el balón y promediar cerca de 45 toques por partido, promedia sólo 1.1 pases clave por partido. Además, nuevamente vuelve a fallar en la tenencia del balón, ya que promedia más de 10 pérdidas por partido, que se suman a las críticas por ralentizar el juego ‘aliancista’.
La gota que derramó el vaso
Sin embargo, lo que parece ser la gota que derramó el vaso fue su flojo partido ante América de Cali del pasado sábado 28 de febrero. Tras un pésimo primer cuarto de hora, al 16’ inexplicablemente y sin forcejeo previo, le tiró un codazo a Mateo Castillo en el área ‘aliancista’ y cometió un penal infantil, con el que América se puso en ventaja.
Tras salvarse de la expulsión por la normal del doble castigo, Fernández parecía ido del partido, sólo 1 pase en el último tercio, 0 pases clave, 7 pases hacia atrás de 10 completados y hasta 7 pérdidas de la posesión.
Sin embargo, lo que de verdad marcó su pésimo partido llegó al minuto 41, cuando tras recibir una falta en mitad de cancha, recibió un rodillazo de Tilman Palacios mientras aún se encontraba en el piso, levantándose para darle un cabezazo al jugador de América, acción por la cual vio la tarjeta roja cuando Alianza iba 2-0 abajo.
Tras la expulsión del uruguayo, Alianza Valledupar terminó de desdibujarse y con uno menos tuvo que resignarse a aguantar el marcador, que terminaría siendo de 3-0.
Pese a que el uruguayo no es el responsable del mal momento del cuadro vallenato, su desempeño no ha gustado en la afición, que ya empezó a señalarlo al final de los compromisos.







