Por: Alfredo José García y Said Armenta
Todo el ‘juniorismo’ de Valledupar tenía marcado en su calendario este lunes 8 de junio, día en el que se jugaría el partido de vuelta de la final de la Liga BetPlay I-2026 ante Atlético Nacional.
La Capital Mundial del Vallenato estaba dividida, hace más de diez años que los dos equipos más populares de la ciudad no se enfrentaban en una final; sin embargo, las camisetas ‘rojiblancas’ se multiplicaban mientras la hora de la final se acercaba.
En la popular avenida Simón Bolívar en sentido norte-sur, el popular establecimiento de ‘La Tiburona’ volvió a ser la casa del ‘juniorismo’ en la ciudad, y desde antes que el compromiso iniciara inauguró la fiesta en la vía arteria de Valledupar.
Cada jugada fue vivida con alta emotividad en Valledupar, aunque estuviera separada por cientos de kilómetros de la capital antioqueña, el rugido de la hinchada vallenata retumbó a lo largo y ancho del departamento del Cesar. Los aficionados se adueñaron de parte de la vía con banderas, bengalas, pirotecnia y sombrillas, uniendo a desconocidos en épocas de polarización.
La energía no decayó pese al gol del descuento de Atlético Nacional, el penalti sancionado, los contragolpes desperdiciados, ni el constante nerviosismo; que estalló como olla a presión cuando el juez central decretó el final que ratificó el bicampeonato ‘tiburón’ y trasladó los carnavales hasta Valledupar.











