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Gonzalo Quiroz Martinez
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Los polideportivos escolares, obras que se deben continuar
11/10/2008
Leí detenidamente el informe del Comité de Regalías en cabeza de la doctora María Clara Quintero de Daza, a quien admiro y respeto, pero que ojalá en aras de la equidad su verticalidad y exigencia se mantenga con todas las administraciones.
Recuerdo que recién posesionado como Secretario de Educación Departamental en la administración de Hernando Molina, el acucioso periodista Sergio Daza, hijo de la doctora María Clara Quintero, me solicitó a través de un derecho de petición un informe sobre el estado de la Educación del Cesar, especialmente en la educación rural y analfabetismo, cuando para esa época el departamento bordeaba el 23% en analfabetismo, era una cifra muy alta.
También recuerdo que en una entrevista radial con Carlos Quintero, en su emisora, yo presentaba las estadísticas del sector educativo y en el caso del analfabetismo, decía que el analfabetismo era integral, no había textos, tampoco alimentación escolar, faltaban aulas escolares y computadores, literalmente había más maestros que alumnos, pues la cobertura sólo llegaba al 60%, cuando la media nacional ya estaba en el 75%, que en deportes no había implementos mucho menos escenarios para practicarlos y que los estudiantes de los 24 municipios no tenían donde practicarlo, a cambio los billares y cantinas eran los escenarios para distraerse y otros adolescentes tomaban rumbos para hacer equipos con grupos al margen de la Ley.
En cuanto al ataque al analfabetismo básico y rural expuse que los grandes hacendados se podían reunir y aportar para la construcción de escuelas y que el departamento podía ponerles los docentes, pero que el sector productivo no podía tener a los hijos de los trabajadores y a sus padres en situación de analfabetismo y su retorno social debía ser por lo menos la apertura de escuelas en la que podían confluir los niños con sus padres.
Sergio Daza me escuchó y dijo a través de la emisora que le parecía acertado el informe y las estrategias que podían reducir y que realmente mejoraran significativamente los indicadores negativos que en materia de educación para esa época presentaba esta región, y públicamente daba por respondido el derecho de petición. Eso me pareció muy elegante de parte de Sergio Daza.
La formación integral exige de la gimnasia y el deporte, y desde la Secretaría de Educación previo concepto de Planeación Nacional, en cuanto la inversión que debía hacerse se incluyera en los porcentajes para cobertura educativa, hecho que ellos respondieron afirmativamente, se adelantó y se hizo el diagnóstico de la falta de polideportivos, ya que en los pueblos no había escenarios para realizar la educación física en forma digna, mucho menos para eventos múltiples.
Se proyectaron casi 60 escenarios de diferentes tamaños dependiendo de la población escolar atendida y el sector donde se localiza la institución. Iniciamos el proyecto con 25 polideportivos a lo largo del departamento.
La construcción se planteó a través de la Secretaría de Infraestructura, lo mismo que la interventoría; desafortunadamente los cambios de administración no tienen políticas de continuidad para lo que es conveniente en las comunidades, se debe investigar porqué algunos contratos no los han terminado. Qué pasa con la Secretaría de Infraestructura y sus interventores que no rinden el informe y exijan o resuelvan los conflictos, pero los polideportivos deben ser terminados.
También debe haber sanción para los rectores que no tienen sentido de pertenencia ni dimensionan lo que significa la formación integral ni la inversión que hace el departamento para brindar una educación de calidad. No es posible que muchos escenarios de estos ya estén deteriorados y pintados de vulgaridades; los rectores tienen que ser gerentes y no firmones, como tampoco deben recibir obras que no estén completamente terminadas y ajustadas al proyecto.
A las instituciones educativas ‘Campo Serrano’ y ‘Sagrado Corazón’ de Aguachica les cumplimos lo que una vez les dije en su emisora. Lo mismo que a los diferentes municipios, sino que lo diga Curumaní y sus corregimientos, Astrea y Chimichagua, que no solo tuvieron polideportivos sino unos elegantes colegios nuevos. La historia lo dice.
Gonzalo Quiroz Martinez