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Alfonso Araujo Cotes
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El Banco de Proyectos, la brújula para una exitosa gestión gubernamental
11/10/2008
El Plan de Desarrollo y el Presupuesto Departamental aprobado por la Honorable Asamblea es un instrumento de trascendental importancia, que ha sido socializado y que ha merecido la aceptación y aplauso general de nuestros estamentos públicos y privados. Sin embargo, no están marchando al ritmo requerido para su feliz culminación.
Se dice en los medios que su retraso se debe a que los propósitos y planes previstos encuentran muchas limitaciones administrativas debido a que la Honorable Asamblea no le ha dado las facultades requeridas para proceder a realizarlo y además no hay los proyectos debidamente diligenciados para tal efecto.
No comparto estas apreciaciones, porque es entendible que desde el mismo momento que se aprobó tanto el Plan como el Presupuesto, estos llevan implícito la facultad para su realización. Todos los Gobiernos departamentales proceden de conformidad con estos parámetros y ha sido una constante en el proceder de los mismos. Nos parece que no actuar así conduce a una actitud bizantina que no tiene asidero en la normatividad legal.
En todo el proceso histórico del acontecer gubernamental se ha actuado en la forma aludida sin que ningún órgano de control lo haya prohibido u objetado. El proceder de otra manera conduce a la parálisis de la administración con los consabidos perjuicios para la sociedad en general.
Por otra parte, para adelantar en la ejecución de la administración departamental es necesario, teniendo en cuenta el Plan de Desarrollo, crear una serie de proyectos básicos que comprendan metas previamente definidas en convivencia con los municipios, a fin de tenerlos listos cuando los recursos entren al arca departamental.
En el Departamento hay un instrumento eficacísimo, que es el Instituto de Desarrollo Departamental, que permite adelantar y promover estudios de proyectos previamente visualizados y prioritariamente estudiados, con el objeto de darle cumplimiento a los propósitos y falencias de la sociedad cesarense. Por ello he dicho que es fundamental, para no estar improvisando en el manejo de la cosa pública, como sucede comúnmente, crear un Banco de Proyectos que recoja las aspiraciones de la comunidad y que estén listos para acometerlos cuando las necesidades de ella así lo requieran.
La parálisis que actualmente observamos, en el cumplimiento del Programa de Gobierno tan bien calificado por parte de la ciudadanía, se encuentra en serias dificultades para su realización y está produciendo en todos los sectores desconcierto, no obstante el talante del Gobernador, reconocido por Tirios y Troyanos.
Bien valdría la pena un esfuerzo del ente departamental para tomar decisiones definitivas en la actual coyuntura de la gestión gubernamental en la que nos encontramos.
Las esperanzas fincadas en la administración Moreno Panezo no pueden quedar truncas porque sería una nueva frustración que ya el Cesar no podría soportar. Esperamos que el timonel que hoy dirige la nave del Estado vuelva por sus fueros con la capacidad, la inteligencia y el buen juicio que siempre ha demostrado en sus actuaciones.
Alfonso Araujo Cotes