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Valerio Mejía Araújo
Valerio Mejía Araújo
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03/07/2008

“Te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, pongamos allí una cama, una mesa, una silla y un candelabro, para que cuando él venga a visitarnos, se quede en él“. 2° Reyes 4:10

Hoy compartimos la alegría que embarga a toda la nación, levantamos nuestra voz de colombiano llena de gratitud delante de Dios nuestro Señor, para agradecer por la vida de cada hermano que recobra la libertad. Continuamos orando por una feliz liberación para todos aquellos compatriotas que aún permanecen esclavizados en las selvas y montañas de Colombia. Recordando que Dios es: “Señor de los ejércitos”.

En el epígrafe de hoy, una mujer experimentó milagros sorprendentes en su vida y encontró la fuente de su bendición, de su alegría y de su paz.

Es la historia de una mujer, llamada la Sunamita, quien abrió un espacio en su corazón y preparó un lugar en su casa para albergar la presencia del Señor y convertir la visita esporádica del profeta en una residencia permanente.

Ella, construyó un aposento, preparó una habitación que le representó un gran milagro: ¡Un hijo! Pero luego, llegado el momento de la tragedia, cuando el niño murió, ese aposento preparado para el profeta se convirtió en un lugar de poder omnipotente: ¡La resurrección!

Queridos amigos lectores, ¡Tremendo ejemplo! Todos nosotros necesitamos un milagro; en el hogar, en la familia, en las finanzas, en las relaciones, en los negocios. Pero, ¿Cuántos de nosotros, estamos dispuestos a abrir un espacio en nuestra vida y nuestra casa para Dios?

Cuando el niño enfermó, su madre lo tuvo sentado sobre sus rodillas, pero la fuente de la bendición no estaba allí, sino en el aposento. Un aposento pequeño y sencillo, un lugar privado y especial, fue el escenario donde se gestó un milagro portentoso.

Llamo tu atención sobre los cuatro elementos que estaban en ese aposento y que se convierten en los ingredientes básicos que nos pueden ayudar a obtener nuestro milagro:

Una cama. Esto nos recuerda el hecho de descansar en las manos de Dios. De reponer fuerzas y renunciar al intento de hacer las cosas de acuerdo a nuestra voluntad, sino entrar en el reposo de Dios confiadamente. Nos recuerda también depositar todas nuestras cargas en él. “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.

Una mesa. La mesa es símbolo de comunión, de compartir. También de provisión y abundancia, de respaldo y bendición de Dios. Es el lugar de encuentro para deleitarnos en su presencia. “En tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre”. Con su amistad y compañerismo, Dios es quien puede preparar mesa para nosotros en presencia de nuestros angustiadores y seguirnos con bienes y misericordia todos los días de nuestra vida, para que moremos en su casa por largo tiempo.

Una silla. Creo que a cierta edad, ya vamos prefiriendo una silla o poltrona donde nos gusta sentarnos a estar quietos. La silla representa ese lugar donde estamos atentos y expectantes, donde guardamos silencio y escuchamos la voz interior, donde esperamos la voz de Dios hablando a nuestra conciencia y le damos nuestra voz en oración. “Señor, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti y esperaré”

Una lámpara. Necesitamos dirección y consejo. Ésta representa la guía y dirección de Dios para nuestras vidas. La Biblia, como palabra de Dios es una lámpara que nos guía en lugar oscuro. “Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino”

Querido lector, aférrate hoy a Dios. Persiste en amarlo y buscarlo. Prepara un aposento para esta a solas con Dios, y confía que aunque esté muerto tu matrimonio, tus cuentas en cero y tu vida en fracaso, podrás proclamar como ella: “Paz todo bien” porque su esperanza estaba en Dios y no en sus fuerzas.

Un milagro de resurrección se está gestando ahora, lleva al aposento tu cama, tu mesa, tu silla y tu lámpara y deposita toda la ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de nosotros.

Ora conmigo: “Querido Dios, te pido que resucites cada área muerta de mi vida. Te abro un espacio en mi corazón y preparo un lugar para tu presencia en mi casa. Amén”

Un abrazo cariñoso y solidario para mi hermanita María Rita en su cumpleaños. ¡Te quiero mucho! ¡Eres especial tesoro!
Bendigo a cada lector y les mando todo mi amor en Cristo.

valeriomejia@etb.net.co

Valerio Mejía Araújo

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