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Gustavo Rodriguez
Gustavo Rodriguez
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‘Pataleos de ahogao’
01/07/2008

Que cosa tan deprimente fue el sainete montado por Uribe y su ministro Palacio, y que transmitieran los noticieros de televisión, el pasado viernes en horas de la noche. El manifiesto nerviosismo, que ambos dejaron entrever en ese diálogo, más para las tablas que para un público que merece respeto, no hizo más que confirmar el sabor de cohecho del acto legislativo, mediante el cual se aprobó la reelección de Uribe.

El rosario de demandas, orquestado por Uribe y algunos de sus ministros y por Luís Carlos Restrepo y otros áulicos, contra la, esa sí, Honorable Corte Suprema de Justicia, no es más que eso que la sabiduría popular llama ‘pataleos de ahogao’. La legitimidad de la reelección de Uribe, no radica en la votación obtenida (presuntamente de ocho millones), sino en el acto legislativo que reformó la Constitución y la aprobó. Este acto, así ha quedado demostrado, quedo circunscrito al delito de cohecho y, si Yidis Medina ya fue condenada por este delito que, como bien se sabe, no lo comete una sola persona, sino que requiere de cómplices, pues lo lógico es que éstos sean juzgados y, hallada su culpabilidad, también se les condene.

De otro lado, Uribe acude a un sofisma de distracción (mentira con visos de verdad), cuando, acudiendo a la soberanía popular como sostenimiento de la democracia, pretende inhibir la comisión de un delito; pues no está en las manos del pueblo el sobreseimiento de los culpables; ya que, de ser así, los jueces sobrarían, pues bastaría que la mayoría decidiera sobre la inocencia o la culpabilidad del reo. Amén de que, de acuerdo al ordenamiento constitucional, las leyes las reforma el Congreso y no el pueblo, y la ley dice que, el cohecho es un delito por el cual los culpables deben ser condenados.

Pero como el régimen siente ‘pasos de animal grande’, pretende ahora polarizar, más aún, a la opinión pública, con el único objetivo de lograr hacer pasar la segunda reelección y, así, quedarse en el poder, quién sabe hasta cuando y, de contera, soslayar el manto de duda que cubre la legitimidad de la reelección; pues, de ser comprobado el cohecho por parte de los funcionarios implicados, el mandato actual quedaría sub júdice. Porque el delito de cohecho no lo inventó Onán, aquel personaje de la Biblia que solía obtener placer en solitario; no, el cohecho, como el acto sexual, necesita de dos para poder realizarlo.

Ahora bien, ¿por qué Uribe no espera el fallo de las Cortes? ¿Será que, in pectore, sabe de la nulidad de su reelección? ¿Será que él cree que, con el referendo, el pueblo puede inhibir la letra y el espíritu de las leyes? ¿Serán tantas las ansias de poder de Uribe, que prefiere pasar por encima del ordenamiento legal, con tal de quedarse en él? Porque con todo esto, no hace más que confirmar su condición de ‘jinete de tigre’: si se baja del poder, las cosas se le pueden poner ‘color de hormiga.’

Como resuenan, en estos momentos, las palabras de Simón Bolívar, en su “Proclama a los colombianos”: “…me separé del mando, cuando me persuadí de que desconfiabais de mi desprendimiento…”, y como contrastan estas sinceras palabras con la actitud de Uribe en esta coyuntura histórica, pues pareciera con ella decir: “…me aferraré al mando, así tenga que pasar por encima de las leyes y de la Constitución; no me importa que desconfiéis de mí…”

P. S. * En la columna del 4 de marzo de este año, decíamos: “…el llamamiento a juicio del coronel Alfonso Plazas Vega, por lo del Palacio de Justicia, sin haber llamado también a los generales Rafael Samudio Molina y Jesús Armando Arias Cabrales, es una tarea de limpieza hecha a medias. Y si habláramos de oficiales del Ejército involucrados con el paramilitarismo y el narcotráfico, ¿dónde quedan los casos de impunidad que favorecieron a los generales Jaime Alberto Uscátegui y Rito Alejo del Río, por lo primero y al general Pauselino Latorre por lo segundo?” Pues bien, ese error ya empezó a ser corregido. Los implicados Samudio y Arias han sido llamados a indagatoria; comienzo quieren las cosas. Después vendrán Rito Alejo, Uscátegui y, también, Pauselino.

** La próxima semana, si no aparecen temas candentes, hablaremos sobre la ley que pretende multar a los conductores que compren baratijas o den limosna en los semáforos.

Gustavo Rodriguez

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