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Gonzalo Arzuza Torrado
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Auxiliemos al Presidente para que termine su período
29/06/2008
La situación se ha tornado crítica para el país y sus instituciones.
Si el Presidente insiste en enfrentarse al poder Judicial demandándolo directamente o con referendos confrontativos ante el Congreso, mayoritariamente a su favor, sólo conseguirá que éste la única instancia que tiene ese Poder lo desligitime.
Lo que al fin de cuentas traería su desaparición, que al ser una de las tres patas en que se sustenta la democracia (Ejecutivo, Judicial y Legislativo) colapsaría su estabilidad; lo que sería, crudamente, un literal exabrupto reprochable que se conoce como Dictadura, mal recibida por sectores de la población nacional del hemisferio y mundial.
Es entonces que rogamos para que los tres poderes se reúnan a puerta cerrada y, con una predisposición atemperada, sensata y patriota, en aras del bienestar de la comunidad, preserven la tan universalmente aprestigiada Democracia. Cuenten así, con que todas las fuerzas vivas de la Nación los apoyarán.
Recordemos que “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”.
A continuación, por venir al caso, transcribimos nuestro artículo del 28/04/2008, cuando aún no había explotado la ‘Yidispolítica’: “Apoyemos al Presidente para que termine su período”:
Al país le va bien pero a la clase política le va ‘como perro en misa’ y nuestro Presidente, al parecer, no está atravesando ‘el Niágara en bicicleta’ sino el Amazonas.
Es de muchos, los que la vivimos, conocida la incertidumbre en que cayó la Nación en los años aciagos, de ingrata recordación, del Proceso 8000.
En aquella época se dio la penetración del narcotráfico rampante en el Poder. Ahora, ella es triplemente nefasta porque esa penetración es la de la parapolítica en el Poder, es decir: una política corrupta, el narcotráfico y los paramilitares en una amalgama explosiva, todos juntos y a la vez.
Con lo que nos advierte el Presidente: “Hay que evitar la inestabilidad de las instituciones”, estamos rotundamente de acuerdo.
Ya lo hicimos, recientemente, con el ex presidente Samper, capoteando semejante vendaval, timoneado nuestro país por un grupo de pensantes en la sombra y con el único periódico de circulación nacional a la cabeza, lapso en el que contra viento y marea a nivel nacional e internacional, se mantuvo la institucionalidad.
Se arriaron las velas del apasionamiento y fanatismo de posiciones antagónicas, logrando así, el remanso necesario para que el pueblo eligiera, dentro de la democracia, a un sucesor que, siendo imparciales, alcanzó logros que en algo tienen que ver con los resultados exitosos de nuestro atormentado líder.
Apoyemos, como lo hemos venido haciendo y como intuimos lo ha comenzado a hacer El Tiempo, según las ediciones de esta última semana, al doctor Álvaro Uribe Vélez en su gesta de la Seguridad Democrática para que, al cumplir su período, el pueblo elija a un sucesor que le demuestre a la atónita y desorientada opinión nacional y a la opinión internacional en general que aquí en Colombia no sucede lo que todo el mundo piensa y muchos se atreven a decir: “en Colombia hasta la sal se corrompe”.
El presidente Álvaro Uribe debe colaborar en este propósito y, tal como lo expresó en esta semana, aplique lo dicho literalmente: que él no estaba de acuerdo con “esa costumbre colombiana de creer que todo se resuelve con reformas Constitucionales”, refiriéndose a tantas necias, incoherentes e insólitas propuestas y opiniones sobre la reforma política que se debate.
Y, el Presidente debe seguir gobernando con el timón firme como lo viene haciendo y no distraerse con sus avatares y “articulitos” a la Constitución en aras a la segunda reelección, no vaya a suceder “que le pase lo que hizo el maestro Lara (escupió), que al hacerlo hacia arriba le cayó en la cara”.
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Gonzalo Arzuza Torrado