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Jose M. Aponte Martínez
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Costumbrismo ó arcaísmo
26/06/2008
Religiosamente cada 25 días (en números por que es compuesto) me corto las mechitas, porque no hay cosa más fea que un calvo despeinado; en esta oportunidad, Cristóbal, mi peluquero hoy denominado estilista, se encontraba elevado pensando quizás en qué vaina, menos en que estaba motilándome y en un 2 x 3 (en números por que son dígitos) me despachó y así también en un santiamén desaparecieron $12.000 que costó la trasquilada, pues me dejó las patillas cacharetas y más pelongo de lo que soy en la frente y al día siguiente cuando me di cuenta en el espejo, fui donde su vecino, un fusagasugueño-vallenato a pedirle que me arreglara, lo que tenía reparación y con regla en mano me emparejó las patillas porque la pelongueada del frontal sólo dos o tres meses sin tocarla y usando buenos abonos se recuperaría y tuve que decirle a Cris (manera elegante y moderna y no arcaica de llamar a Cristóbal), que le devolviera un billetico de $2000 al latonero de Fusa por su trabajo, lo que lógicamente no sucedió porque Cristo (otra forma de llamar a Cris) argumentó que las patillas le habían quedado parejitas y la frente al natural, pero que con seguridad al afeitarme sin las gafas puestas me las había cachareteado y en la frente era que ilusión óptica y vanos deseos los míos, pues ahí no salía más pelos ni serenando ron blanco y que dentro no de 2 o 4 sino de 6 u 8 lo iba a ver, pues por esa equivocacioncita yo no iba a improvisar ni a ponerle la cabeza a otro peluquero ya que él cumplía con los requisitos de su pensión y hasta cuando no le llegara, yo no podía, por ley, reemplazarlo; y así es y nuevamente me encuentro sentado con un trapo negro que no me gusta, cubriéndome y protegiéndome del escaso pelo que Colón (por razones obvias Cristóbal) en par patadas me corta y yo sacando los 12 que más rápido gasto cada 25 días.
Cuando me estaba motilando en Mister Harry que así se llama el salón, una bonita muchacha que allí trabaja, pues ahí todas son bonitas y atentas, se acercó y le dijo a otra: “vé recogé esos cachivaches que están en el rincón que se ven muy feos, la aludida contestó: esos corotos están ahí de lujo, no muevan esos chismes de ese lugar porque la patrona se disgusta, dejen esos trastos quietos, que esas cosas están en su sitio”.
El dialogo trascrito me hizo absoluta claridad sobre lo que es el costumbrismo, al utilizar los términos con que de una u otra forma aquí llamamos determinados objetos y que fueron juiciosamente recopilados por Consuelo Araujonoguera en su hermosa e invaluable obra literaria El Vallenatón, que nos dejó como un legado eterno y libro de consulta inigualable en este campo literario. Eso es costumbrismo, que no arcaísmo, que es otra cosa; el arcaísmo, que viene de arcaico, está compuesto de frases anticuadas con palabras en desuso, como ágora por ahora, facer por hacer o como elegantemente lo hizo el Doctor Jaime Gnecco Hernández en su columna Periscopio de Vanguardia Vallenata, cuando escribe: qué se fizo… creo que el partido liberal, que está en proceso de liquidación, completo yo.
Si El Quijote, la obra cumbre de la literatura hispana, es arcaico, por el hecho de haber sido escrito en el siglo XVII, ¿Entonces la Biblia y el Corán que tienen más de 2000 años, que serán? ¿Requetearcaicas? Y por ese solo hecho ya no se deben de leer? Ojo, mucho ojo con lo que se dice, porque los periodistas tienen muchas responsabilidades con sus lectores, entre ellas, ilustrarlos, pero ilustrarlos bien.
Neologismos es lo contrario de arcaísmo y algunos como si descubrieran el agua tibia ponen en moda palabras arcaicas creyendo que están incursionando en el neologismo y eso no es otra cosa que ignorancia crasa.
Jose M. Aponte Martínez