|
Luis Elquis Díaz
|
|
 |
‘Llorando’ se miran las cosas más altas
13/06/2008
Nuestro país se acostumbró a convivir con situaciones que han sido la génesis para la implementación de políticas transitorias, que son opuestas a las de Estado.
La política de Seguridad Democrática merece continuidad, no como fundamento personalista encarnado en la figura del presidente Uribe, pero sí representado en las necesidades evidentes de la nación.
El buen uso de esta política ha sido indiscutiblemente exitosa, especialmente para combatir a las Farc, no puede ser diferente el análisis, si tenemos en cuenta que este grupo atraviesa probablemente por el peor momento de su historia.
El valiente Ejército de la patria los tiene acorralado, diezmando su modus operandi, el prestigio del que gozan este tipo de agrupaciones es totalmente negativo tanto a nivel interno e internacional, los máximos comandantes están sometidos a la tentación que supone el ofrecimiento de altas sumas de dinero que el gobierno paga como recompensa por la cabeza de alguno de ellos.
La muerte sorprendió a Manuel Marulanda llevándolo a la tumba luego de 40 años de incesante e infructuosa intención de alcanzar el poder, imponiendo elementos subversivos e implementando el terror y no a través de la democracia.
Hasta el presidente Hugo Chávez cambió su percepción en torno a ellos, no obstante pretender meses atrás que el gobierno colombiano les diera el carácter de grupo beligerante.
Sin embargo, recientemente invitó a ‘Alfonso Cano’ a reconsiderar sus procedimientos empezando por abandonar la practica del secuestro y declinar la postura de agrupación guerrillera porque esta mandado a recoger. Se entiende la postura del mandatario venezolano aunque estas declaraciones tienen a mi modo de ver dos lecturas.
La primera consiste en la información contenida en el computador de ‘Raúl Reyes’ que lo puede incriminar, perjudicándolo políticamente en su país y judicialmente ante las cortes que defienden los derechos humanos sobre todo cuando hay documentos que prueban su respaldo a grupos que generan terrorismo. En segundo orden al parecer Chávez entendió que para continuar su proyecto las Farc no son su mejor alternativa.
Frente a estas realidades a las Farc no le queda otra alternativa que iniciar un proceso que culmine definitivamente con este injusto conflicto que ha engendrado su propia degradación y muchas víctimas las cuales no han sido reparadas ni en el pasado y menos en el presente.
El país no puede continuar en la especulación de sus realidades, ahogado en cada coyuntura y actuando por su efecto, es por ello que a las Farc bien puede aprovechar esta circunstancia deponiendo las armas y a través de los argumentos construir modelos fundamentados en el orden legitimo de la institucionalidad, es decir dejando que el estado cumpla con sus responsabilidades enfrentando aquellas de carácter social para la cual tendría mejor presupuesto, en el evento que no tenga que invertirlo en armas y estrategia militar.
Sin guerrilla y paramilitares este país debe obligatoriamente constituirse en un territorio sin afanes en ningún sector de la sociedad, además con certeza serian muchas las verdades que saldrían a relucir, porque de nada sirve pactar y concertar bajo sofismas y polarizaciones.
Entre las FARC y hombres de estado se encuentra la buena fe del pueblo colombiano, con la política de seguridad democrática, se ha logrado institucionalizar no solo la defensa del territorio sino que también debe servir para que el pueblo canalice sus esfuerzos y contribuya con su conocimiento hacia su propia reivindicación; con una perspectiva autónoma sin falsas apologías a doctrinas fracasadas, hacia allá debe estar dirigida la mira de una nación para crear una visión sostenible en el tiempo y resistente a las adversidades.
elquis0127@hotmail.com
Luis Elquis Díaz