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Luis Napoleón de Armas P.
Luis Napoleón de Armas P.
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Hasta finales del siglo XX, la OEA era un instrumento mediante el cual los EE.UU legalizaban sus acciones de facto en Indo América: Allí no habían deliberaciones, las decisiones eran unánimes y siempre iban en sentido de favorecer la política del imperio.

Por eso Fidel Castro no hablaba de OEA sino del Ministerio de Colonias de los E.U. Cuba fue expulsada del organismo, hasta la fecha, con mayoría aplastante; solo México se opuso.

El argumento se basó en que Cuba era un exportador de la revolución comunista, y, como a Saco y a Vanzetti, había que eliminarla. A la postre se comprobó que no era tan cierto; ningún país del área logró una revolución parecida. En cambio, los EU sí, siguieron impulsando regímenes sátrapas en la región.

Todas las dictaduras militares de América contaron con la logística de ellos. Fue una época de crueldad y muerte basada en la teoría Monroy, que traduce en “palo para el que se atreva a cambiar”.

Fue así como Salvador Allende, presidente constitucional de Chile resultó inmolado; la protesta de las “ollas vacías” y la huelga de los camioneros no fueron financiadas con narcodólares ni con petrodólares, sino con dólares genuinos del Tesoro de los EU.

En Argentina, Colombia y Centro América, muchos son los procesos que aún quedan sin cerrar, fruto de esa intromisión. En Nicaragua, el Sandinismo, tan cerca de Cuba, no pudo llegar al poder por medio de las armas, pero sí ‘Los Contras’, con las armas y el dinero de los EU.

Es imposible que olvidemos el rol de un siniestro personaje, Negroponte, muy referenciado por el escándalo denominado ‘Irán-Contras’; hoy es el sub-Secretario de Estado de los EU, el jefe de la política exterior; ese es el que quiere trazar líneas de moralidad internacional en materia de intervención en los asuntos de otros países. El es el arquitecto de un complot contra la hermana República de Venezuela, parecido al que urdieron contra Cuba.

Ya no solo por apoyar al terrorismo sino también por ser ruta del narcotráfico, sabiendo que las rutas mas amplias de este delito son las calles de las ciudades y pueblos de los EU. Obvio, las rutas al sur del río Grande existen, pero esta es una telaraña indescifrable que nunca dejará de existir mientras haya mercado para ese producto; por cada generación de extraditados, surgirán decenas mas, y por cada país satanizado, otros parias ocuparán sus lugares.

Los EU no quieren reconocer que tienen un problema, propio de la sociedad de consumo, y por eso siempre buscan algún país que les sirva de chivo expiatorio para banalizar sus culpas. Lo del narcotráfico, si bien es un problema de grandes proporciones, en el cual muchos países se han visto arrastrados, a los gringos les sirve de sofisma de distracción. Para eso se reservan el derecho de certificar o desertificar países, lista en la cual Colombia he estado incluida muchas veces, cuando los presidentes no son tan amigos de ellos.

Pero la OEA ya no es tan fácil de conducir, un nuevo orden se construye en su área de atención. Lo vimos en Santodomingo donde se dieron dos bloques bien definidos: por un lado Colombia y los EU, y por el otro, el resto de países.

Lo hemos observado en las aptitudes de Insulza, secretario General de la OEA frente a los computadores de Reyes.

Pero lo de Medellín confirma este cambio; era impensable hace algunos años, que un delegado de algún país le perdiera el respeto al representante de los E.U. en algún organismo. “Negroponte, ese personajillo, que no tiene currículum, lo que tiene es un prontuario delictivo…” Esa fue la valiente afirmación de Nicolás Maduro, ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, ante las acusaciones desviacionistas de aquél frente a Venezuela. La pelea es peleando.

Luis Napoleón de Armas P.

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