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Valledupar,
Jorge Nain Ruiz
Jorge Nain Ruiz
Pedro García Díaz, el más grande de los Kankuamos (Parte I)
10/06/2008

Nada reconforta tanto como escribir un artículo sobre alguien a quien uno admiró, respetó y quiso; por ello con un placer enorme me di a la tarea de auscultar más sobre la vida personal y artística de Pedro García Díaz, más conocido como ‘Tío Pello’, el ‘Kancuamo’ o el ‘Gavilán Atanquero’.

Afortunadamente tengo una gran amistad con las personas que a mi juicio más lo conocieron y con las que ‘Tío Pello’ más trató: de una parte, el amor de su vida, Carolina Villa Salcedo, con quien convivió media vida; y, de otra, Pablo López Gutiérrez, con quien compartió casi toda su vida, ya que el mejor cajero del mundo fue el amigo inseparable de Pedro García.

Para escribir estas líneas era indispensable reunirme con ellos, escucharlos y deleitarme con sus relatos, lo que efectivamente hice; pero, como es natural, no tengo suficiente mezquindad para dejar de compartirlos con ustedes.

"Carolina, ahora sí me llegó la vejez, porque cumplo 70", le dijo Pedro García el 18 de abril de 2007 a su Rosa samaria unos días antes de viajar a Valledupar, por una invitación expresa de la Fundación que hizo a todos los Reyes de la Canción Inédita, ya que se efectuaba la versión número 40 Rey de Reyes, y Pedro era uno de ellos. Había obtenido esa distinción en 1979 con su tema ‘El poeta pintor’, una canción en homenaje al desaparecido pintor Jaime Molina Maestre.

Me contó Pablo López que Pedro García no se la llevó bien con su primera esposa, con quien tuvo tres hijos, y posteriormente se separó. Fue precisamente en un cumpleaños de Pablo López, interminable parranda, en la que no podían faltar los hermanos Zuleta Díaz, Esteban Salas, José Mindiola, Ciro Ouiroz Otero y Evelio Daza Daza, entre otros, en la que Pablo le presentó a Carolina Villa.

Allí quedó flechado Pedro; definitivamente fue amor a primera vista, porque a los dos días la llamó para decirle que necesitaba verla y cantarle la canción que le había compuesto que titularía ‘Rosa samaria’, que posteriormente grabó con Los Cañaguateros; eso fue en el año 1973; desde entonces y hasta el día en que viajó feliz a Valledupar para presentar su canción ‘La prepago’, compartió con Carolina su vida íntima y su vida artística, porque iba con ella casi a todas partes.

Tanto Pablo López como Carolina vieron en Pedro García a un hombre enamoradizo, caballeroso, respetuoso y un amigo en toda la dimensión de la palabra. Cuenta Pablo que él le conoció muchas novias a ‘Tío Pello’, pero nunca desatendió ni dejó de mencionar al amor de su vida, Carolina Villa, esa mujer que cuando habla de su ídolo y su esposo se le aguan los ojos de tal manera que me toca darle un viraje a la conversación.

"Yo conocí a Pedro en el Colegio Loperena, donde cursamos primero de bachillerato, por allá en el año 1953, armábamos unas guachafitas en los recreos en las que yo tocaba caja en un pupitre y Pedro tocaba la guacharaca, los muchachos se arremolinaban y casi siempre algún profesor nos regañaba", me dijo sonriente Pablo López, como haciendo remembranzas y queriendo regresar a aquellos tiempos. Desde esa época, Pedrón y Pablón, como los bautizó Carlos Alberto Atehortúa, fueron inseparables;"Hicimos hasta tercero de bachillerato y él inventó irse para Santa Marta y cuando regresó no lo aceptaron y ahí le cogí yo un año", continúa relatando entusiasmado Pablo; dice también que él lo llevó a La Paz y le presentó a Miguel López y desde entonces tocaban en los paseos que organizaban en el Loperena; después se vinieron a estudiar a Bogotá, sematricularon en la facultad de derecho de la Universidad Libre y allí armaron un conjunto vallenato que en vez de acordeón tenía dulzaina.

El conjunto con el que iniciaron en la Universidad lo integraban: Pablo López, en la caja; Guillermo Valencia, el ‘Compae Goyo’, en la tumbadora; Édgar Serán, según Pablo el mejor pitcher de Bolívar de esa época, interpretaba la dulzaina; Reinaldo López tocaba la guacharaca; la guitarra la tocaba Víctor Mausa; después le incorporaron el acordeón piano que lo tocaba Alejandro Gómez, y la voz de Pedro García; ellos representaban a la Universidad Libre en todos los eventos culturales y en ese entonces las universidades más prestigiosas de Bogotá organizaban concursos y este era el grupo que se llevaba los premios.

COLOFON: No me sorprende que un ciudadano ejemplar y abogado brillante como lo es el doctor Evelio Daza Daza haga uso de un derecho constitucional y legal como lo es el control social, y solicite a la Gobernación la vigilancia y aplicación de la ley respecto a la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, que es una organización sin ánimo de lucro y con fines altruistas, pero que además lidera la organización de un evento patrimonio cultural no solo de los vallenatos, sino de los colombianos. La pregunta, y al festival, ¿quién lo ronda?, también me la había hecho yo.

Jorge Nain Ruiz

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