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Rodrigo López Barros
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Pueblo Bello. Carretera inútil
22/05/2008
Después de dejar la carretera principal, la continuación hacia Pueblo Bello se encuentra destrozada; muy destrozada, destrozadísima; muy dañada, dañadísima; patituerta; patizamba; derrotada; destrozadora de vehículos.
El mío, más bien nuevo, quedó averiado el pasado fin de semana (y así les ocurre, a todos los que transitan por allí).
No volveré, a pesar de mi necesidad (material y espiritual), en vehículo propio. Claro, prefiero que se dañen “los de la vía”, los de esos abnegados y sufridos transportistas, que tanto bien hacen a las personas y bultos que suben y bajan.
¡¿Cómo es que esta gente no se ha quejado de tan mal trato, perpetrado y perpetuado por los organismos competentes del Estado (qué digo), que tienen la obligación de atender y mantener en correcto estado de funcionamiento una vía pública y de tanta importancia como esa!?
¡¿Cómo es que los dueños pacientísimos y tolerantes de vehículos privados que bajan y suben a Pueblo Bello no protestan ni se interesan porque las autoridades competentes (qué digo) le pongan remedio a ese mal endémico de mucho tiempo atrás, requiriendo la construcción de una carretera bien especificada, bien asfaltada, señalizada y limpia a sus lados, a salvo, hasta donde sea posible, de derrumbes peligrosos!?
¡¿Cómo es que los transportadores privados no se han caracterizado ni exigido al organismo oficial competente (qué digo), con todo derecho y justicia, la solución de una vía digna de un transporte moderno y no de una trocha de herradura!?
¡¿Cómo es que los caficultores y demás agricultores y paneleros de Pueblo Bello no se han movilizado para exigir a la entidad oficial competente (qué digo) una carretera que sin dificultades ni obstáculos, les permita sacar desde los montes sus frutos y transportarlos sin riesgo hasta Valledupar y otros destinos, lo mismo que regresar con los insumos necesarios, que consume tanto la población urbana como la rural!?
¡¿Cómo es que la secretaría de Turismo, los empresarios del turismo (que deberían estar interesados en Pueblo Bello y Nabusimake), la Federación Nacional de Cafeteros, las fundaciones y asociaciones cívicas que existen en Pueblo Bello, el alcalde, los concejales, el señor cura párroco, hagan mutis por el foro y no enfrenten una necesidad tan sentida!?
¡¿Cómo es que los aficionados a vacacionar en Pueblo Bello, para solazarse con los hermosos paisajes, bañarse en cristalinas aguas y descansar con clima privilegiado, no han puesto el grito en el cielo por tan lamentable estado de la carretera!?
Sé que la comunidad Cesarense reconoce y agradece las magnificas obras públicas, entre otras, en materia de carreteras y mejoramiento de parques y recreaciones (por ejemplo, el parque de La Pista de Pueblo Bello), en que se empeñó el gobernador Hernando Molina Araujo. Esas son necesidades básicas que los pueblos estiman en alto grado y reclaman con urgencia.
También sabemos que el actual gobernador en el pasado inmediato visitó la población de Pueblo Bello, donde recibió el requerimiento de la satisfacción de algunas necesidades, entre ellas, la urgente de empeñarse en la construcción de una buena carretera, y dada sus calidades humanas no nos cabe duda que responderá satisfactoria y prontamente esa solicitud.
Sin embargo, si la petición no fuere atendida prontamente, mediante signos externos convincentes de compromiso, propongo a los interesados que nos asociemos para lograrlo mediante la práctica de acciones colectivas, por ejemplo: los que hemos tenido la costumbre de asistir a las fiestas parroquiales del 16 de julio, no asistir en esta oportunidad; que los transportadores tomen la decisión de no prestar sus servicios la víspera y durante el día; la formación de un comité cívico que impida el transporte hacía Pueblo Bello esos mismos días. Podríamos asumir otras conductas persuasivas, aunque democráticas y pacíficas.
rodrigolopezbarros@hotmail.com
Rodrigo López Barros