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Amylkar D. Acosta M
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El caribe colombiano: despensa minera
05/05/2008
Colombia es un país de regiones claramente diferenciadas, que hacen de ella una Nación con una gran diversidad étnica y cultural.
El café constituyó históricamente el primer renglón de exportación, hasta que se vio desplazado
*de manera intermitente* a un segundo lugar por las exportaciones de crudo.
Más tarde fue la minería la que ocupó su lugar, relegándolo a ser el tercero en el ranking de exportaciones del país. No obstante, las remesas de los colombianos en el exterior son, hoy por hoy, la principal fuente de divisas del país. El año anterior dichos giros batieron su propio record, elevándose a la astronómica cifra de US $4.500 millones, muy por encima de las divisas que genera el petróleo, que cerró el 2007 en US $3.913 millones.
Y ello ocurre, a pesar de que los precios de los productos primarios pasan por su mejor momento y están en la cresta de la ola inflacionista que afecta a la economía global.
Podemos afirmar, sin hipérboles, que Colombia, a diferencia de países como Japón que no cuentan prácticamente con ninguno, posee todos los elementos de la tabla periódica en el subsuelo.
Por ello, la minería en el país ha cobrado una gran preeminencia, hasta llegar a representar algo más del 3% del PIB nacional. Se destacan en este sector las grandes reservas de níquel, las de Cerromatoso en Montelíbano, Córdoba; sus exportaciones (55.000 toneladas en promedio anual) se han constituido en el cuarto renglón exportador, después del petróleo, el carbón y el café. Además del oro, la plata, y las esmeraldas, Colombia se destaca por ser una gran potencia gasífera y carbonífera en el concierto Latinoamericano. Colombia ocupa el quinto lugar en Latinoamérica después de Bolivia, Argentina, Brasil y Perú, en su orden, con unas reservas ligeramente superiores a los 6 terapiés cúbicos (TPC) de gas, si contamos con los 2 TPC de gas metano declarados por la Drumond en La Loma, Cesar.
Por último, pero no por ello menos importante, cuenta el país con grandes reservas de carbón tanto coquizables y térmicos de gran calidad; estos últimos representan el 97% de ellas. Con las mayores reservas ahora conocidas en El Descanso Norte a cargo de la Drumond en el Cesar (1.700 millones de toneladas), estaríamos hablando de más de 3.000 millones de toneladas *probadas* de reservas de carbón *térmico*, más del 60% de las reservas *totales* de carbón del país, las cuales a su vez constituyen el 34% de las de Latinoamérica. Además de las reservas con las que cuentan La guajira y el Cesar de carbones *térmicos*, se sabe también de las reservas adicionales, aunque modestas, con las que cuenta el departamento de Córdoba en Puerto Libertador.
Absolutamente toda la producción de carbón *térmico*, tanto en el departamento de La guajira como en el departamento del Cesar, tiene como destino la exportación. Colombia ha dado un salto de garrocha, al pasar de 30.5 millones de toneladas de carbón exportadas en el 2000 a 68.4 millones en el 2007; *en menos de una década ha duplicado sus exportaciones*(¡!).
El monto de estás ya está frisando los US $3.000 millones, el 10% del valor total de las exportaciones en el 2007. Si sumamos todas las exportaciones colombianas *con origen en la minería*, tenemos que el valor de ellas asciende a los US $5.208 millones, más del 15% de las exportaciones *totales*. Colombia está pisando duro en los mercados internacionales de los productos de la minería y ya está jugando en las grandes ligas. Colombia debe saber aprovechar esta coyuntura, pues se trata de recursos naturales *no renovables* y por ello mismo expuestos a su agotamiento, de tal suerte que *quien en el momento de ganar no supo el modo al momento de perder lo pierde todo*.
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Amylkar D. Acosta M