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Luis Elquis Díaz
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El arte de la diplomacia
29/04/2008
Los últimos días en el plano internacional para el país han requerido de la eficiencia y presencia de los fundamentos propios del arte de la diplomacia. Esta situación no se presenta a menudo, pero cuando asoma se convierte en un problema debido a que se ponen en juego los intereses superiores de la nación. Infortunadamente, nuestros vecinos se han quedado en la actitud de reprochar un acto que sin duda alguna fue imprudente e injustificable, sin embargo han dejado relegado el concepto de una verdadera cooperación que estimule y ayude a esclarecer definitivamente un problema que los colombianos hemos padecido durante largo tiempo.
De manera que estamos situados en la permanente presunción de los hechos y calificando los hechos como infamia al otro lado, esta circunstancia solo genera especulaciones.
De otro lado, al norte del continente se viene desarrollando el pugilato presidencial en los Estados Unidos. Los analistas han determinado que el próximo presidente será de filiación demócrata, Hillary Clinton o Barack Obama, no sólo porque los dos cuentan con la simpatía de los hispanos por su indeclinable posición en el debate sobre la ley de inmigración, además entrarían a la historia de la política estadounidense por su género y raza, porque se constituirían en el primer negro o la primera mujer en llegar a la Casa Blanca. Ambos se oponen a la política guerrerista que inspira el presidente George Bush que ha dejado un saldo de cuatro mil soldados muertos en combate.
Han evaluado los costos por soldado lo que equivale a 390 mil dólares al año, esto quiere decir que al finalizar el 2008 la guerra habrá costado a los contribuyentes más de ocho mil millones de dólares.
En medio de esta situación ha quedado el Tratado de Libre Comercio que nuestro país negocio con el coloso del norte. Al presidente Bush de manera magistral se le ocurrió presentar el TLC al Congreso, de mayoría demócrata, argumentando que seria un grueso error desaprobarlo porque de esta manera se le daría la espalda a un país que apoyo la invasión en Afganistán e Irak respectivamente; que manera tan ágil de lavarse las manos como el tal Pilatos el cual pudo evitar la crucifixión del propio Jesucristo.
Sobre el tratado siempre he considerado que no hubo una estructuración sistemática relacionada con nuestra agenda interna, es tan evidente la improvisación que sin su aprobación algunos sectores entre ellos el avicultor, porcicola y cerealero encendieron las alarmas por el inminente riesgo que se avecina.
Sin embargo, tampoco es bueno quedarse por fuera de este tipo de negociaciones, actualmente el planeta se integra a través de bloques comerciales, pero desde una perspectiva equitativa e incluyente que permita y facilite el acceso a los mercados, dentro de las esferas propias de la sana competencia y la competitividad.
El actual momento político en Estados Unidos jugó en contra del país, esta coyuntura tiene en juego nada más y nada menos que el retorno de los demócratas al palacio de Washington, por esa razón es como debe ser entendido el mensaje de Clinton y Obama quienes en este momento tienen sus reservas frente al tratado, argumentando que la situación en Colombia con relación a los derechos humanos, las normas laborales y la salva guarda del sindicalismo merecen mejor atención. Luego de las elecciones con seguridad habrá formalización de la negociación, de tal manera que es mejor continuar con la segmentación de los procesos en los sectores productivos, porque en este momento resultaría contraproducente iniciar un enfrentamiento con cualquiera de los dos candidatos demócratas ya que de allí resultara el reemplazo de George Bush.
Además, con esta actitud el argumento que revierte el actual cambiaría por el histórico respaldo que debe existir de ellos hacia esta parte del continente; especialmente ahora que se implementa un nuevo estilo y liderazgo en la región.
elquis0127@hotmail.com
Luis Elquis Díaz