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Yonglin Ovalle Zuleta
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El carbón, la nueva bonanza del Cesar
22/04/2008
El Cesar, junto al departamento de La Guajira, ha tenido varias épocas de bonanzas. En las décadas del 70 y 80, casi simultáneamente, se disfrutó la bonanza “marimbera” y la algodonera.
La economía se movió, generando trabajos e ingresos a grandes masas de trabajadores que hubo que importar de otros departamentos como Atlántico, Bolívar, Córdoba y Sucre.
Fueron centenares de personas que se utilizaron en las siembras y recolección de las cosechas de algodón y marihuana en las serranías de Perijá y en la Sierra Nevada. Hubo circulación de dinero a montones y las compras estrafalarias se incrementaron.
Parte de los ingresos percibidos se reinvirtieron en el negocio del cultivo, otros porcentajes se fueron en gastos suntuarios, como las compras de carros, armas, prendas, y en las francachelas propias de la región, como son las parrandas que tienen como ingredientes el consumo de licor de marca fina, comidas y agrupaciones musicales de moda.
La verdad, que fueron bonanzas que pasaron como el viento y dejaron muy poco beneficio y tal vez, mucho perjuicio. Los perjuicios fueron de enormes proporciones y los seguiremos padeciendo por generaciones.
Los campos fueron “civilizados”, destruyendo con maquinarias pesadas los bosques y poniendo en peligro de extinción la fauna y las fuentes de agua. Los enjambres de pájaros y mariposas de vistosos colores han desaparecidos del paisaje natural.
La Sierra Nevada y la cordillera de Perijá viene siendo fumigada desde esa época con herbicidas como el paraquat y, últimamente, con glifosato con el propósito de acabar con los sembradíos de marihuana, hoja de coca y amapola, pero que destruyen indiscriminadamente todo el ecosistema.
¿Cómo haremos para sembrar el carbón y aprovechar al máximo esta última bonanza? Hasta el momento, de la explotación del carbón tenemos muy poco. Unos municipios, más que otros, han mejorado cierta infraestructura en el sector de educación.
Pero, en general, la pobreza social se sigue expandiendo y los aprovechados es un grupo reducido de dirigentes políticos que se disputan a dentelladas las mal llamadas regalías. Posar la mirada sobre los municipios mineros del Cesar produce conmiseración, pero al mismo tiempo lo invade a uno un sentimiento de rabia de ver la falta de escrúpulo moral de estos también mal llamados dirigentes políticos.
Se debe asumir que la explotación del carbón es temporal, ya que es un recurso no renovable y que debemos aprovechar de manera eficiente para impulsar un desarrollo socio-económico armónico del Cesar. Los gobernantes deben meter en cintura a las empresas que explotan el mineral para que asuman su parte de responsabilidad en el cuidado del medio ambiente y lo más importante garantizarle a los trabajadores y habitantes de la región la respiración de un aire descontaminado de impurezas que les garantice vida en el mediano y largo plazo.
También, es de imperiosa necesidad que estos remanentes económicos, sirvan para impulsar el incipiente proceso de industrialización y creación de empresas de servicios propias, que generen fuentes de trabajo y rentabilidad para el departamento.
Con el actual Gobierno Departamental, se tiene las mejores expectativas sobre el manejo de los recursos provenientes del sector minero. Que se haga justicia con los verdaderos dueños de este potencial minero, que es el pueblo raso de los mencionados municipios del centro y norte del departamento.
El Departamento, debe ser el mayor proveedor de mano de obra e insumos de la industria extractiva del carbón. Y, en consecuencia, las condiciones de vida de los cesarenses deben mejorar sustancialmente. Sólo de esa manera, se puede sembrar el carbón en el departamento.
Yonglin Ovalle Zuleta