|
Jorge Nain Ruiz
|
|
 |
¿Cuál es el negocio?
15/04/2008
Hace mucho rato que dejó de ser negocio tener una discotienda, salvo si usted la convierte en una miscelánea o se atreve a montar una discotienda de CD ‘piratas’ que son los que se venden como pan caliente.
Fenómenos como la tecnología, la piratería electrónica, la piratería física, las tiendas virtuales, han desplazado el negocio de la venta de CD originales; pero lo más grave es que equipos electrónicos como MP3, Ipod, USB, celulares, cada día adquieren mayor capacidad para almacenar cantidades alarmantes de música, lo cual hace casi inminente la desaparición del formato CD.
¿Cuál es el negocio de las casas disqueras al ‘adoptar’ a un artista, grabarle, promocionarlo y vender su música, si la cantidad de CD que se está vendiendo es tan pírrica, que creo ni siquiera cubre los gastos que demandan las mismas grabaciones?
Quedé estupefacto el otro día cuando escuché un comentario sobre la cantidad de CD vendidos por artistas como Luifer Cuello y Manuel Julián, quienes de su más reciente álbum tienen dos canciones sonando en todo el territorio Nacional: ‘A chillar a otra parte’ y ‘Echao Pa lante’.
Nadie se puede explicar que el reporte de ventas no llegue a dos mil copias; esto parece casi insólito e increíble, pero haciendo un análisis más a fondo sobre el asunto podría llegarse a encontrarse alguna verosimilitud en el tema.
Sin disquisiciones mayores podríamos concluir que quienes escuchan esta música son en su mayoría los jóvenes y son precisamente los ellos quienes tienen mayor apego y cercanía a los métodos tecnológicos modernos para acceder a la música; de ahí que no es descabellado el volumen de ventas de CD originales de estos artistas, pues la mayoría adquieren los álbumes, bajados de Internet, por correo electrónico o copiados de otros equipos.
¿Que están haciendo para enfrentar este problemita los empresarios de discos en Colombia? Porque, al parecer, ni las ventas virtuales de música han podido contrarrestar el fenómeno; los correos electrónicos sirven cada día más para compartir de manera fraudulenta todo tipo de música; sin que ni sus autores ni sus intérpretes se enteren sobre quienes escuchan sus canciones.
Los artistas vallenatos que tienen la posibilidad de tener contacto directo con gran cantidad de público, ya que recorren el País a diario en conciertos multitudinarios, deberían implementar estrategias como la venta de CD originales en los conciertos a precios competitivos; es decir, con pequeñas diferencias con los ‘piratas’, porque las disqueras, si bien disminuyeron los precios, no fueron capaces de darse la ‘pela’ para competirles a los ‘piratas’; hoy mientras un CD original en promedio vale 30 mil pesos, tres ‘piratas’ valen cinco mil pesos: así es muy difícil competir.
Pero no es que la tecnología haya causado sólo estragos en la música, también a contribuido a abaratar los costos de las grabaciones, para nadie es un secreto que hoy día, un computador con algunos aditamentos, en una sencilla habitación, se convierte fácilmente en un estudio de grabación, con impresionante sonido sin nada que envidiarle a sofisticados estudios de otrora.
Luego, entonces, así como hacen muchos artistas principiantes costeándose sus grabaciones y vendiéndolas por su cuenta, podrían hacer incluso los profesionales a quienes les queda mucho más fácil distribuirlo por sus giras y conciertos permanentes y la clave estaría en los precios y en la estrategia de marketing empleada.
Amigo lector, si esta pensando en montar un negocio, en lo último que debe pensar es en una casa disquera o en una discotienda, salvo que quiera que le digan: “Esa platica se perdió”.
En vísperas del Festival de la Leyenda Vallenata a lo mínimo que aspiro es a que las autoridades del Cesar y de Valledupar intensifiquen sus tareas de velar por que las normas en contra de la piratería y a favor de quienes no le hacemos trampa al Estado, se apliquen a cabalidad y porque no pulule el delito en las barbas de las mismas autoridades.
COLOFÓN: Mañana será el lanzamiento en Bogotá de mi libro ‘Un acordeón en los Cachos’ y me daré otra vez el gusto de disfrutar de una verdadera parranda vallenata y nada menos que con el padre del lirismo y la ‘Romaza’: Gustavo Gutiérrez Cabello, con juglares como Miguel y Pablo López; por la sabana estarán Adolfo Pacheco y Rafael Ricardo, y por Bogotá el Rey Vallenato Alberto Jamaica, todo eso en Galería Café Libro, parque de la 93, ¡al que pida más que le piquen caña!
Jorge Nain Ruiz