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Adaúlfo Andrés Calderón Pacheco
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Valledupar, hablemos de un gran problema: el mototaxismo
05/02/2008
Apreciados lectores, para empezar a hilvanar sobre este tema es meritorio conocerlo antes de llegar a especular. Cabe destacar que la actividad hoy epígrafe de esta columna es una situación que obligatoriamente debe ser motivo de estudio especial tanto en nuestro municipio, como en gran parte del territorio nacional en donde se presenta este fenómeno.
Es de notar que el mototaxismo se inició como un inconveniente de poca importancia hace ya más de una década, cuando decenas de desempleados de las zonas marginales del departamento de Córdoba sacaron a relucir su ingenio para ganar unos pesos: utilizaron sus motocicletas para transportar personas y muy pronto se convirtieron en una competencia para el transporte público tradicional; por escasos 500 o mil pesos, según el trayecto, llevaban a sus usuarios puerta a puerta.
De esta manera surgió el mototaxismo, un fenómeno que se extendió rápidamente en muchas ciudades del país como: Cartagena, Santa Marta, Montería, Sincelejo y Valledupar.
La avalancha de mototaxis ha obligado a las autoridades a buscar alternativas para regular su funcionamiento. En el caso de Valledupar, se establecieron decretos como el ‘pico y placa’, restricción de circulación el día miércoles y por último, fue restringida la movilización después de las ocho de la noche; medidas a mí parecer, infructuosas, carentes de un verdadero estudio social a este gremio; utilizadas, al parecer desconociendo la implementación de medidas menos coercitivas y más productivas.
Porque si bien es cierto que el mototaxismo es una actividad ilegal puesto que infringe la Ley 336/96, la cual textualiza que el transporte publico en ciudades debe ser prestado en vehículos y empresas homologadas por las autoridades. Aun cuando no se tienen cifras exactas de cuantas personas devengan su sustento de esta actividad, los ciudadanos estamos seguros que innumerables familias subsisten de los dineros que su motocicleta le produce y viendo mas allá del marco legal, la obligación de un padre de familia es garantizar la alimentación diaria y educación a sus hijos; por lo tanto esta obligación prevalece sobre cualquier normatividad existente en cuanto a esta temática, puesto que el mototaxista no ve en su trabajo algo deshonroso o ilegal.
Pienso que la solución a este problema que se esta presentando no solo en Valledupar sino en otras ciudades del país, no esta en la implementación y utilización a toda costa de la fuerza publica. Puesto que esta situación pasó a ser un problema que traspasa al ámbito social; a su vez creo que mi pensamiento no se distancia mucho de algunas de las personas que buscan de manera filantrópica solución a los problemas que surgen.
Alguna vez el actual ministro de transporte ANDRES URIEL GALLEGO, planteó una solución a mi parecer viable que consistía en legalizar el denominado Motocarro una moto con 3 o 4 ruedas y darle a los mototaxistas 3 años para la transformación de su vehiculo, pero el proyecto no se volvió a escuchar.
En nuestro municipio me parece una diligente solución la planteada por nuestro coterráneo, actual secretario de transito municipal el doctor GUSTAVO CABAS BORREGO, la cual consiste en implementar un sistema de transporte publico que avance a la vanguardia de las grandes ciudades y que a su vez genere empleo para esta gente que ha acudido a esta actividad por escasez del mismo y que también ayude a crecer a esta ciudad que tanto lo necesita porque la verdadera génesis de este problema radica en el desempleo.
ufocalderon@hotmail.com
Adaúlfo Andrés Calderón Pacheco