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Aníbal Martínez Zuleta
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Dos propuestas diferentes: Federealismo y regionalización
18/08/2007
El señor ex – senador Álvaro Araujo Castro ha revelado su propuesta de la federalización de la Costa Caribe que comprendería los departamentos de Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Guajira, Magdalena, San Andrés Providencia y Sucre.
Seguramente, este supuesto estado federal tendría como capital a Barranquilla, la ciudad más desarrollada e implementada de todo el inmenso territorio a federalizarse.
Sea oportuno recordar que el federalismo constitucionalmente existió en Colombia bajo el imperio de las constituciones de 1858 y 1863 y fracasó: por el caudillismo, el gamonalismo, la proliferación de ejércitos o cuerpos armados, por el libre comercio de armas, por los grupos políticos nepóticos, por la desvertebración de la hacienda pública y de la justicia.
Víctor Hugo, el célebre escritor francés, dijo al comentar la constitución del 63 que estaba hecha para ángeles, para significar su exagerado liberalismo e ingenuidad. Nos imaginamos qué diría ahora con los angelitos que tenemos en la FARC, el ELN, el EPL, y no sabemos con exactitud cuántos ejércitos o cuadrillas sean las AUC.
Se colige de lo expuesto por el Dr. Araujo Castro, según la prensa, que esta propuesta o estrategia es de carácter político, pues éste estado federal aspiraría a la presidencia de la republica, aspiración que ya se conocía antes de que estallara el escandaloso proceso de la parapolitica.
La propuesta que nosotros venimos planteando hace más de siete años es diferente, pues el objetivo es integrar al Cesar, La Guajira y el Magdalena en una región que, a través de la planificación, la solidaridad, la economicidad, la subsidiaridad y la economía de escala, logre un mejor y pronto desarrollo.
Y está fundamentada en la Constitución de 1991, y encuentra su mejor exposición de motivos en el proyecto de Ley Orgánica sobre Reordenamiento Territorial, presentado por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez hace poco tiempo.
Exactamente, el artículo 306 de la constitución nacional en cervantino castellano expresa: “Dos o más departamentos podrán constituirse en regiones administrativas y de planificación, con personería jurídica, autonomía y patrimonio propio. Su objeto principal será el desarrollo económico y social del respectivo territorio”
Es más fácil, más funcional, institucionalizar una región que ya está creada por límites imperecederos, como los Andes, la Sierra Nevada de Santa Marta y el mar, con una geografía sin solución de continuidad, con una misma historia, con los mismos caracteres sociológicos, con el mismo bello folclor, con iguales conflictos socio-económicos, con el mismo poderío y con muchos propósitos iguales.
No buscaría suplantar la unidad nacional sino fortalecerla a través de la integración de las regiones existentes desde siempre, señaladas desde el primer mapa levantado por el general Agustín Codazzi, reconocido por historiadores, geólogos, sociólogos de la estirpe de Luis López de Meza, de Orlando Fals Borda, Alfonso López Pumarejo, Gilberto Alzate Avendaño y plasmada en la exposición de motivos del actual gobierno, al presentar el proyecto de Ley Orgánica sobre reordenamiento territorial de que antes hablamos.
Desde luego, una región sin ejército diferente al ejército nacional, con el mismo poder judicial actual y tal vez modificado el sistema actual de vigilancia fiscal inoperante.
Ante el fracaso del federalismo y la frustrante centralización concentrada, la geopolítica indica que la regionalización, la integración, es la solución que ha encontrado la modernidad para lograr el desarrollo y el bienestar de las comunidades; por ello es hoy una práctica o estrategia implantada y vigente en todos los continentes.
Son, pues, dos caras distintas Federalismo y Regionalización. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, como decía el filósofo de Buga.
Aníbal Martínez Zuleta