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Aníbal Martínez Zuleta
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ACUERDO SOBRE LO FUNDAMENTAL
11/08/2007
El acuerdo de que hablaremos no es el acuerdo sobre lo fundamental de que hablaba el inmolado presidenciable Álvaro Gómez Hurtado.
Es sobre el acuerdo a que se debe llegar para lograr el buen gobierno en los ciento treinta días que restan para que termine el actual periodo gubernamental del Cesar.
Es para que tirios y troyanos, los cesarenses todos, tengamos presentes que después del enorme, devastador e inclemente escándalo que está azotando al país, y en especial al departamento del Cesar, no podemos seguir con el egoísmo y la torpeza criminal de que no ha pasado nada y se puede seguir con la insensatez de la persecución, de la prepotencia, la reyerta insustancial, el predominio nepótico de clanes, grupúsculos y supuestos jefes, advenedizos. Que pasarán como pasan las hojas secas al primer soplo del viento.
Al departamento, que es el bien común, hay que salvarlo. O por lo menos, intentarlo.
Si en varios gobiernos anteriores los gobernantes y sus asesores no han sido capaces de ejecutar los presupuestos a cabalidad y han devuelto a los sótanos de la tesorería nacional ingentes sumas de dinero que aquí se necesitan con urgencia para satisfacer muchas necesidades y escasez, ¿Que sucederá si no se logra desarrollar el actual presupuesto debidamente aprobado por la Honorable Asamblea Departamental?
Hay que dejar gobernar y desde luego, vigilar la gestión.
Pero eso de tratar de hacerle firmar al actual gobernador lo que el asesor jurídico no le había dejado firmar al gobernador Molina ni había firmado el encargado, es de mala fe, es indebido, es llegar a lo que los penalistas llaman el animus necandi, esto es, la intención dolosa.
El gobernante merece de sus colaboradores, respeto, lealtad y comedimiento. Pero tampoco es procedente, ni permisible que los amigos, reales o supuestos, los que se crean jefes del gobernante y aún los que se suponen ser dueños de su voluntad, puedan pretender que él llegue y haga tabla raza de los empleados que están allí bajo la presunción de legalidad.
Es otra manera de hacerlo incurrir en error; error de hecho y de derecho. Afortunadamente, el gobernador Canosa ha ido despacio y con prudencia y todo indica que tiene asesores que no tragan entero. Entre ellos está su hermano Francisco, con experiencia y conocimiento de la administración pública.
El gobernador tiene un presupuesto y un plan de desarrollo que cumplir. Y tiene retos; por ejemplo, el gobernador Hernando Molina ha sido el que más se ha preocupado por el centro y sur del departamento. Siendo Canosa del olvidado sur, no puede ser inferior a su destino y a la oportunidad teniendo el sartén en la mano.
Nosotros, con Alfonso Araujo Cotes, hemos venido haciendo sana crítica de la gestión gubernamental. De frente le aplaudimos a Molina lo bueno que hacia y de frente le criticamos lo malo que veíamos. Así haremos con el gobernador Canosa.
Y no han de faltar las insinuaciones. Por ejemplo, la misma que le hicimos a Molina en el sentido de que debe actualizar el organigrama del ente administrativo, pues hay secciones, secretarias u oficinas que merecen adecuación, modernización, actualización, como la secretaría de Agricultura, sencillamente porque el gobierno departamental debe mirar hacia el campo, hacia el sector rural donde está el subdesarrollo pero también está el futuro, indiscutiblemente.
Agua, energía, pozos, distritos, asistencia técnica. Hay que aprovechar a los 200 agrónomos cesantes y ocuparlos en los cultivos de los biocombustibles que son la solución hasta del planeta; para ello tenemos dos millones de hectáreas disponibles tal como se lo dijimos en la visita de cortesía que generosamente tuvo a bien hacernos el señor gobernador.
Aníbal Martínez Zuleta