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Rudolf Hommes
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El crecimiento económico depende de la política
24/06/2007
Una conclusión que surge con fuerza de foros como el que tuvo lugar en Cartagena durante la Convención Bancaria que se concentró en analizar los factores que coadyuvan al crecimiento económico y los que lo impiden , es que crecer depende más de la organización política y social que de factores o modelos económicos. En su mayor parte, los elementos y factores económicos que deben estar presentes para que haya crecimiento no son desconocidas por nosotros y hacen parte de las agendas de los políticos y de sus asesores técnicos.
Muy pocos discuten que para crecer es indispensable fortalecer el sistema educativo y producir una población educada y capaz de aprender a incorporar tecnología. Es indiscutible que sin tecnología, cambio técnico y conocimiento no se producen los aumentos en productividad que son indispensables para que haya crecimiento sostenible, y cada vez es más aceptado que otra condición necesaria es que se garantice la estabilidad macroeconómica y se mantenga la inflación bajo control.
La provisión de infraestructura es un factor muy positivo, como lo ha demostrado España en los últimos 25 años. En ese país, las obras públicas y la construcción de infraestructura ha servido para canalizar la inversión pública, generar empleo y distribuir beneficios entre la población mas ampliamente.
En la mayoría de los países ya ni se discute que tener acceso a mercados internacionales y suficiente apertura al comercio internacional son elementos básicos de una buena política de crecimiento económico, como también lo es poseer un sistema educativo en el que sea libre y esté garantizado el acceso a la educación básica y tener un sistema universitario sólido, capaz de educar ingenieros y científicos y de investigar.
También es indispensable que la asignación de recursos se haga con criterios de eficiencia. La buena o mala asignación de recursos puede hacer toda la diferencia entre crecer y no crecer, como lo es acertar en la utilización de los recursos naturales y humanos de los que dispone cada país. La investigación reciente también ha demostrado que erradicar la pobreza y fomentar una mejor distribución del ingreso y las oportunidades son factores que tienen efectos muy positivos sobre el crecimiento.
Pero la aplicación y puesta en marcha de estas recomendaciones tropieza con el problema de calidad institucional y de calidad de las políticas públicas. La clave del crecimiento parece estar en la calidad del sistema político, del gobierno y de sus políticas. En Colombia hay que ponerle atención a estos factores y a la baja calidad de las instituciones, que no logran eliminar los cuellos de botella más evidentes. Una constante preocupación, especialmente ahora que hay tanta liquidez mundial y existe la posibilidad concreta de dotar al país con la infraestructura que requiere, es la incapacidad del gobierno para llevar esto a cabo. Va a pasar a la historia como una administración que tuvo todas las oportunidades para hacerlo y las dejó perder.
Exceptuando situaciones excepcionales como la que estamos viviendo, el crecimiento de Colombia no ha correspondido a su potencial, a su dotación de recursos ni a sus expectativas. Una de las principales razones para ello ha sido la organización clientelista de su sistema político y la fragmentación regional del poder que impide que el estado asigne recursos en forma eficiente y que ejerza su autoridad en todo el territorio. Esto ha facilitado la emergencia y consolidación de grupos y actividades violentas y criminales, como el narcotráfico, la guerrilla y los paramilitares, que desafían al Estado a nivel local y se nutren de la fragmentación que provocan.
Rudolf Hommes